How To Go Confession—Sabrina Carpenter
Yo quería que sus ojos vieran el universo entero... pero ahora, o tal vez desde hacía mucho tiempo... esos mismos ojos ya contemplaban al creador del universo.
El reloj marcaba las horas más oscuras de la noche. Jungkook, Taehyung y Yeonjun habían venido a la terraza de Bak para informarnos que los Asfálticos nos ayudarían. Era un lugar sombrío y olvidado, donde el aire frío se filtraba a través de las grietas en el techo de metal oxidado. Las sombras se extendían cuales monstruos sobre el suelo de cemento, cubierto de polvo y escombros. La oscuridad lo envolvía todo, haciendo que aquel lugar desolado no solo fuera perfecto para ocultarse, sino también para sentir que el tiempo parecía haberse detenido.
—Entonces, cada uno tome su lugar. El padre de Jimin saldrá a las 12 am en punto, pasará por la Plaza Central, tomará la carretera del cruce y llegará aquí con ustedes —señaló Jungkook en mi dirección—. Y finalmente, su punto final serán los almacenes, donde entregará la mercancía a SeokJin, quien avisará a la policía.
Temblor.
Náuseas.
Miedo.
Y un sinfín de pensamientos catastróficos eran lo único que había en mí en ese momento. Todo el miedo y la incertidumbre, se colaron hasta lo más profundo de mi pecho. Y era tan real... que lo sentía en cada latido.
—Por favor, todos cuídense... —volvió a señalar, esta vez en dirección a todos.
Eran casi las 10:30 p.m. El lugar se sentía como un agujero negro y tan frío. La nieve no dejaba de caer, pero eso no nos impidió mirarnos. Sin decir nada. Sin señalar nada. Solo asentimos, aferrándonos tanto a nuestros propios pies como a la esperanza de un mañana.
Pero antes de que pudieran marcharse, tomé rápidamente la mano de Jungkook, aferrándome a ella. Porque tenía miedo. Mi corazón latía con fuerza, y mis pensamientos se atropellaban unos a otros, y eran tan aplastantes y tan aterradores. Porque mi intención nunca había sido esta. Incluso le había rogado a Jungkook que paráramos, que simplemente olvidáramos todo esto. Pero entonces me dijo algo que se quedó grabado en lo más profundo de mí:
"Cuando una flor está marchita, simplemente la arrancas para que no marchite a las demás, y nuevamente florecerá más bella que antes. Pero a veces, no es así. Esa flor marchita viene con una plaga, dispuesta a matar a todas las demás. Y la única solución que queda es cortarla desde la raíz si quieres que las demás flores vivan."
Mis manos temblaban, y mis ojos los tenía cerrados con fuerza, luchando contra el pánico que me consumía. Sentía que estaba a punto de vomitar, pero Jungkook posó su mano sobre las mías, esas que todavía lo sostenían. Y eso fue suficiente para abrir los ojos y verlo sonreír. En una sonrisa que sabía que me daría fuerzas, pero que al mismo tiempo, la misma que me destrozaría.
Me tomó de la mano y, a pasos lentos, me llevó hacia la parte trasera de la terraza de Bak, donde la noche parecía aún más oscura, pero la nieve caía, tan perfecta y tan blanca. Y... por un momento, esa visión me hizo olvidarme del temblor en mis manos.
—Si yo fuera una promesa... ¿me mantendrías? —preguntó, señalando al cielo.
—¿Eh? —respondí, confundido, incapaz de procesar sus palabras al principio.
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LOS SONIDOS DEL SILENCIO
FanficJungkook siempre aceptó lo inusual que él era, pero a veces se preguntaba qué clase de persona veían en él que lo catalogaban como raro. -Soy agnóstico pero ahora mismo... ¡Dios, dime el nombre de ese chico! -¿Él? Se llama Park Jimin. -De hecho, hay...
