Jungkook siempre aceptó lo inusual que él era, pero a veces se preguntaba qué clase de persona veían en él que lo catalogaban como raro.
-Soy agnóstico pero ahora mismo... ¡Dios, dime el nombre de ese chico!
-¿Él? Se llama Park Jimin.
-De hecho, hay...
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Escribo porque no sé dónde más poner este dolor.
Y aunque el tiempo sigue su curso, no me atrevo a despedirlo, porque no puedo evitar preguntarme si, aunque fuera solo un poquito, te quedarías un momento más aquí.
Porque estamos en los créditos.
Fuiste para mí tantas cosas, pero, sobre todo, te convertiste en la primera persona que me escribió: "te entiendo".
Y quizá te preguntes por qué este libro tiene tantas páginas.
Cada hoja tuya leída era un minuto más de compañía. Creí que contar mi historia me convencería de seguir con ella, y así fue.
Porque pasé de las preguntas a las respuestas.
¿Si yo fuera un libro, me leerías?
Tu respuesta fue un sí.
¿Te detendrías a pensar por qué algunas páginas están manchadas de café y lágrimas?
¿Cambiarías algo de lo que te conté?
¿Te enamorarías de las páginas que cortan los dedos al pasarlas, pero que esconden bosques jamás vistos y flores que aún no han crecido?
Todavía tengo tanto que contarte, tantos mundos que mostrarte.
Así que no te abandones.
Por favor, no te rindas contigo.
Porque tus sueños importan en este mundo lleno de alfileres.
Tal vez solo debamos seguir volando como globos hasta encontrarnos en esos prados verdes.
Y no me despediré.
Solo esperaré encontrarte de nuevo en alguna historia que escribiré para ti.
Tan solo esperare por ti, mi poema inacabado.
Pero ahora, es tu turno.
Tu turno de bailar solo porque las hojas están cayendo.
Tu turno de gritar, bajo los sonidos de tu silencio.