I Choose You—Forest Blakk
Los susurros no deberían ser tan ruidosos.
Eso es lo que me repito cada vez que tengo estas pesadillas. Las que me hacen perder toda la energía, las que me hacen levantarme de golpe y luego sofocarme.
Quería que pararan, pero no lo hacían.
Nuevamente me levanté asustado, bañado en sudor, tosiendo y tratando de recuperar el aire que mis pulmones parecían querer rechazar. Ocasionando que mis movimientos bruscos despertaran a Jimin.
Las primeras noches, se asustaba e insistía en que teníamos que ir al hospital al verme de esta manera, pero bastaba con decirle que pronto pasaría. Entonces, tomaba mi cuerpo entre sus brazos y, después de un rato, volvía a quedarme dormido.
Pero esta vez era diferente.
Yo me sentía diferente.
Corrí al baño tratando de calmarme, repitiéndome que todo estaría mejor en unos minutos. Así que abrí la ducha y, sin quitarme la ropa, me coloqué debajo del agua helada, dejándola recorrer todo mi cuerpo en un intento desesperado por calmarme. Pero mis piernas seguían temblando y las lágrimas se mezclaban con el agua que no parecía ayudar.
Quería gritar.
Pero no quería hacerlo.
Y deseaba tanto que este silencio me ahogara.
Entonces, la puerta del baño se abrió, mostrando a Jimin con su semblante preocupado. Caminó, o mejor dicho, corrió a cerrar la llave de la ducha y me abrazó, sin importarle que estuviera empapado. Clavaba sus uñas en mi espalda, aferrándose a mí. Hasta que mis manos finalmente se calmaron y también lo abrazaron. Y no podía evitar maldecirme por ser esta clase de persona, pensando que, de no ser por mi pasado, podría ser alguien normal.
Me separé del abrazo, demasiado avergonzado, porque no quería ser esta persona delante de él ni de nadie. Así que respiré profundamente y lo encaré.
—Sigo siendo raro, ¿verdad? Lo siento...
Jimin frunció el ceño y tragó saliva; su pecho subía y bajaba un poco rápido. Sus labios temblaban al mismo tiempo que, con su pequeña mano, limpió rápidamente las lágrimas que amenazaban con salir.
—No me gusta que pidas disculpas por ser quien eres. No eres raro, no te llames a ti mismo así.
Nuevamente limpió sus lágrimas, como si evitara que lo viera llorar, pero sus lágrimas seguían cayendo, y yo me maldecía por hacerlo sentir así.
—Sé que no es una opción decir que no duela, y no te diré que pienses en otra cosa. Al contrario, piensa en ello y llora, porque no quiero que te mientas a ti mismo convenciéndote de que estás bien. —siguió y nuevamente me abrazo y yo a él.
Y es que, siendo sincero, nunca había sentido que viviría muchos años, porque nunca creí llegar a esta edad, así que ahora solo vivía en automático.
Al final, terminé metiéndome a bañar para no enfermarme, y después Jimin. Eran cerca de las tres de la mañana, pero no podía dormir, porque tenía miedo de nuevamente asustarlo. Y luego de algunos minutos, salió del baño dándome una pequeña sonrisa, subió a la cama y se sentó frente a mí.
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LOS SONIDOS DEL SILENCIO
FanfictionJungkook siempre aceptó lo inusual que él era, pero a veces se preguntaba qué clase de persona veían en él que lo catalogaban como raro. -Soy agnóstico pero ahora mismo... ¡Dios, dime el nombre de ese chico! -¿Él? Se llama Park Jimin. -De hecho, hay...
