No hay tal historia que se escriba en soledad.
Y esta historia es prueba de ello.
Tarde casi dos años en poder terminarla, porque para mí el escribirla era demasiado. Pero... cuando te leía en los comentarios, la soledad se iba y de pronto te convertiste en un lugar especial para mí en lugar de un recuerdo.
Es por eso que te doy las gracias.
Gracias a quienes nunca dejaron de creer en mí, incluso cuando yo misma lo dudaba. Esta historia es tan mía como tuya.
Y quiero que sepas algo.
Escribí para ti incluso antes de conocerte. Incluso sin saber tu nombre.
Y ojalá al viento no le gane el impulso de contarte lo que siento, porque el corazón no olvida lo que los ojos han visto.
Y ruego tanto porque no me olvides.
Que pienses en los días en los que lloramos al leernos, en los momentos en los que nos dolía la barriga de tanto reír. Que jamás creas que la soledad te atrapó de vuelta, porque traspasamos el tiempo y el espacio.
Y, como un ladrón, robaste un pedacito de mí que espero guardes en ti. Porque en mí hay un universo que seguiré creando para ti.
No lo sé, tal vez mundos que sean más humanos que este.
También quiero agradecer, una vez más, a la persona que me inspiró a escribir.
A escribir para no morirme.
Tengo tantas cosas que contarte, mami.
Quiero que sepas que crecí y que no te odio.
Las frases que me hacías memorizar y repetir cada día, el dolor en mis rodillas al hacerlo... ya casi han desaparecido por completo. Porque lo que tú llamabas rareza, otros lo llamaron un "te entiendo", y no con lástima, como me hiciste creer.
Gracias a ello, comprendí que querías ser mamá, pero no querías ser mi mamá. Y eso también está bien.
Y aunque a veces me acuerdo de ti, ya no me pongo triste. Ya no pretendo que no existes.
Porque hay alguien que se fue al cielo pensando que sería feliz.
Y hay personas aquí en al tierra que piensan que mi existencia importa en este mundo.
Espero que ese viaje que emprendiste al abandonarme, dejándome contando hasta un número que, en lugar de 10 mil, pareció el eterno infinito, ahora esté lleno de días cálidos y amables para ti. Porque ahora lo son para mí.
Ya terminé de contar.
Ya terminé la guerra conmigo misma.
Adiós, mamá.
ESTÁS LEYENDO
LOS SONIDOS DEL SILENCIO
FanfictionJungkook siempre aceptó lo inusual que él era, pero a veces se preguntaba qué clase de persona veían en él que lo catalogaban como raro. -Soy agnóstico pero ahora mismo... ¡Dios, dime el nombre de ese chico! -¿Él? Se llama Park Jimin. -De hecho, hay...
