Tolerate it

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Tolerate it—Taylor swift

—Día de paga. Día de paga. Hoy por fin es día de paga.—mientras iba camino al restaurante, no pude evitar no cantar.

Hoy, mi primera clase comenzaba al rededor de la una de la tarde. Había acomodado mi horario de modo en que pudiera venir a trabajar al restaurante por las mañanas  y después ir a la Universidad. Pero hoy, sólo venía a cobrar.

A pesar de que tenía beca completa, no podía dejar mi trabajo, ya que tenía otros gastos como mantenerme a mí mismo, y cosas básicas que necesitara.

—Aquí tienes Jungkook.—dijo el señor Harry al momento de que extendió unos billetes a mi dirección.—Y quiero darte esto también, no es mucho pero es por haber entrado a la Universidad.—siguió estirando otro par de billetes y negué rápidamente.

—No se preocupe, no es necesario.—respondí con una sonrisa.—Ya ha hecho bastante por mí.

—Siempre veo cómo te esfuerzas. A veces solo necesitas dejar que las personas te amen a su manera.

Sonreí por esto y entonces recordé a Jimin.

—Si una persona vive con la soledad en sus ojos... ¿cree que podemos ayudar a que eso cambie?

—Las personas quieren vivir la vida como si ya estuviera escrita, como si fuera un manual.—respondió acercándose a mí.—Pero incluso con ayuda del manual, las personas destruimos lo mismo que nosotros construimos. El manual nos ayuda, pero en nosotros está volverlo a arreglar o simplemente tirarlo a la basura por no volverlo a intentar.

—¿Y si esa persona no escucha?—pregunté un tanto melancólico.

—Todos en este mundo escuchamos, aunque no lo creas. Algunos con los oídos, pero otros son tan extraordinarios que lo hacen con el corazón.

Levanté mi vista y entonces volví a sonreír.

El señor Harry era una persona muy amable, varias veces me ayudó, e incluso en mi graduación de la preparatoria, él junto con Beomgyu y sus padres fueron a felicitarme.

—Aceptaré su dinero, solamente con la condición de que se lo pagaré con horas extras.—respondí al momento en que guardaba este en mi mochila.—Porque quiero regalarle algo a alguien muy especial.

—¿Una linda novia?

—No, alguien que quiero que sea mi amigo. Pero el tipo de amigos que terminan casados.

Al principio vi un poco de confusión en su rostro, pero después sonrió plenamente y asintió.

Después de esto me despedí del señor Harry, tomé un taxi y fui al centro de la ciudad. Caminé en busca de una galería de arte y gracias a Google Maps fue que llegué.

Al entrar, el lugar era un tanto vintage. Había cuadros por todas partes; algunos reflejaban agonía, otros felicidad y otros tantos ni siquiera los pude entender.

—Disculpe.—hablé en dirección de una señorita.—Estoy buscando pinturas para lienzos.

—¿Qué tipo de lienzos?

Giré mi vista a todos lados, y es que yo no sabía absolutamente nada sobre arte. Mucho menos de pinturas o lienzos.

—No son para mí, son para un regalo. ¿Qué clase de pintura se le regala a alguien que pinta sobre la tristeza?

La mirada fija de la señorita se clavó en mí durante unos segundos, ladeó su cabeza un poco tratando de tal vez, buscar una respuesta. Hasta que finalmente sonrió.

LOS SONIDOS DEL SILENCIOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora