Comedown—Luke Hemmings
Estoy feliz por ti. Realmente lo estoy. De hecho, soy una mejor persona y todo es gracias a ti. La cantidad de veces que no apareciste, todas las cosas horribles que me hiciste sentir y todos los momentos en los que no me sentí amado. Me ayudaste a ser quien soy hoy, pero de la peor manera posible. Así que no tomes esto como un agradecimiento, tómalo más como un "jódete". Porque lo estoy haciendo mejor que nunca, incluso cuando se supone que debiste estar conmigo.
Fumando cigarrillos. Bebiendo bebidas frías. Escuchando Simple Plan mientras pensaba que si mi mente pudiera hablar, tartamudearía. No del tipo lindo, sino del que crea caos a las 3 a.m. y pierde el control una y otra y otra vez.
—Yeonjun, ¿podrías bajar el volumen? Vas a despertar a tu hermana. —La voz cálida de mi madre sonó a través de la puerta de mi habitación, mientras la miré y luego al techo. —Solo un poco, no es necesario que la apagues. —Continuó mientras tosía severamente.
—¿Estás bien? —pregunté, sentándome sobre la cama.
—Sí, ya sabes, se acerca el invierno y siempre me enfermo de gripe. —respondió dándome una leve sonrisa. —Pero me ayudaría un poco si apagaras el cigarrillo.
Asentí y lo apagué sin más, tirando la colilla entre las miles que había en mi mesa de noche. Mi madre suspiró pesadamente y salió de la habitación, dejándome solo con mis pensamientos. Cuando en realidad, solo quería huir de ellos.
Cuando aprendes a andar en bicicleta, te ponen ruedas de entrenamiento para evitar muchas cosas; como caídas o el miedo de que te suelten. Pero a veces nadie te dice que existen tales ruedas; te empujan mentirosos e impostores. Te lastiman desde las rodillas hasta las uñas, y finalmente, se ríen de tu caída.
Y quisiera decir que estoy agradecido, porque eso se supone que hacen los hijos. Que encontraba paz en mi casa, en mi habitación, con mi madre y mi hermana. Pero me convertiría en otro impostor de esos que te mienten sobre la positividad y el amor.
«Los Asfálticos tienen tomada la cuadra del Cruce y probablemente seguirán con la nuestra.»
El sonido de mi celular hizo que parara por un momento sobre aquellos pensamientos, y después de leer el mensaje de Dong Min, tapé mi rostro con mis manos. Suspirando como si un bulto sobre mí me impidiera hacerlo.
Y es que la verdad, sufrimos por no querer sufrir. Nos pasamos la vida huyendo de muchas cosas por miedo a sufrir y lo que hacemos es añadir sufrimiento al sufrimiento.
Y me gustaría tanto decir que soy feliz, que incluso lo es una pequeña parte de mi vida, pero cuando creo que lo soy, es como si una voz me repitiera que no lo merezco.
Como si cristales rotos sobrepasaran la suela de mis zapatos, comencé a caminar con el constante dolor de hacerlo. A suspiros que ahogaban y a parpadeos lentos. Así hasta llegar a mi moto para después encenderla y arrancar. Tratando que el aire de la mañana chocara con mi rostro para, por lo menos, así sentir un poco de este.
Fui directo a la habitación de Kai, rogando porque no se encontrara Beomgyu. Porque siendo sincero, llevaba evitándolo a él y a sus amigos desde hace unos días.
Y así, ahogando un suspiro, toqué la puerta, a lo que Kai me abrió y con una sonrisa me dio el pase.
—¿Estás buscando a Bombitas? —preguntó en cuanto me tiré en su cama.
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LOS SONIDOS DEL SILENCIO
FanfictionJungkook siempre aceptó lo inusual que él era, pero a veces se preguntaba qué clase de persona veían en él que lo catalogaban como raro. -Soy agnóstico pero ahora mismo... ¡Dios, dime el nombre de ese chico! -¿Él? Se llama Park Jimin. -De hecho, hay...
