Aurora Tonks nunca fue la niña de oro, pero siempre fue la luz al final del camino. Pero no todo siempre fue fácil, una capa de oscuridad cubrirá el mundo mágico, haciendo que aquel brillo tiemble.
" Combat, I'm ready for combat
I say I don't want t...
La primogénita de los Tonks había estado así todo el día. Aurora había empezando a decir algunas palabras sueltas como mamá o papá, su hermana mayor fue la que más se emocionó de todos. ¡Al fin iba a poder hablar con ella!. Pero todo fue una decepción ya que solo decía eso o palabras sin sentido, por eso llevaba unos días intentando que dijera su nombre, al menos poder lograr eso.
La bebé de apenas unos meses movió sus puños de arriba abajo mientras chillaba, provocando un quejido abrumador de su hermana.
- Cariño, no puedes pedirle tanto, apenas sabe las palabras simples- dijo el señor Tonks mientras entraba en la sala.
- ¡Pero papá!, ¡Mi nombre no es difícil! -
- Claro que no mi amor. Pero debes pensar que para un bebé hasta la palabra casa es difícil-
Nymphadora hizo una mueca, tenía razón.
Andromeda entró en la habitación unos momentos más tarde. Iba acompañada de un hombre alto, con una vestimenta elegante pero no tan elegante; sus cabellos eran de un negro Oscuro y en su rostro se mostraba juventud y pilleria.
- ¡Primo Sirius!- dijo con euforia la muchacha.
- ¡Qué grande estás Dora! -
Sirius abrazó a la hija de su prima con una gran alegria. Amaba a esa chica, era un ser revoltoso y una bolo con energía, era algo que a él le encantaba y esperaba que nunca perdiera esa chispa.
- Mira, se me ha caído un diente- abrió su boca para enseñarle aquel hueco que se encontraba en el centro de su dentadura.
- Que bien, eso quiere decir que vas a crecer aún más-
La chiquilla sonrió. Amaba cuando el primo de su hermana venía a visitarlas, últimamente pasaba más por ahí desde el nacimiento de su hermana y desde que le pidieron que fuera el padrino. Eso a él lo había pillado por sorpresa, no es que tuviera una mala relación con ellos, al contrario, eran muy unidos, solo que no esperaba ser una opción para eso.
El señor Tonks se acercó hasta su primo político para poder saludarlo.
- Un placer verte Sirius, ¿Como están James y Lily?, ¿Ya ha crecido el Pequeño Harry? - preguntó
- Están genial, ambos disfrutando de la paternidad, ya sabes, cosas que no me tengo que preocupar. El pequeño Harry ya es todo un hombretón, ya dice alguna palabra suelta. - dijo con orgullo.
Un pequeño gorgojeo interrumpió el silencio que parecía empezar a formarse después de esas palabras, captando la atención de los presentes.
- Claro que no me olvidé de ti, mi pequeño demonio- dijo el señor Black mientras se acercaba a la pequeña figura que estaba empezando a gatear en su dirección.
- Ha extrañado a su padrino. - dijo Andromeda de forma divertida.
- No me extraña, ¿acaso no soy yo el mejor padrino del mundo? - hizo una pausa y sacudió al niño divertidamente. - ¿Como está mi pequeño diablillo? -
- No sabe decir mi nombre-
Ese comentario hizo que una risa escapara de los labios de Sirius.
- Así que atormentas a tu hermana mayor ehh- le dio una leve caricia cariñosa en los mofletes.
Una dulce risa salió de los labios del niño que se llevó su puño derecho a su boca.
- Dora escuchó como decía "Mamá" y "Papá" y ahora quiere que diga su nombre- dijo Andrómeda
- ¡No es justo! ¡Yo juego todos los días con ella! ¡Me lo debe después de los tirones de pelo que me manda! - dijo indignada la niña
El bebé chilló pareciendo que le daba una respuesta a eso. Los adultos rieron ante esa situación.
- Salió rebelde, como su padrino- dijo Sirius
La madre del infante se acercó hasta el hombre que tenía el niños para poder coger en brazos a su vástago.
- Esperemos que no salga tan rebelde como tú-
- Quien sabe, la sangre Black corre por sus venas- dijo con "inocencia" mientras mostraba una sonrisa de lado.
De repente un quejido escapó de los labios de la madre de ambas niñas, la pequeña había enganchado unos pocos pelos de ella y había tirado de ellos con ansias.
- Os lo dije, tira de los pelos- dijo Nymphadora mientras salía corriendo de la sala a su habitación.
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