6.2

40 2 4
                                        

Tachó otro día en su memoria, debía llevar aproximadamente un mes encerrada en aquella habitación tan decorada pero que era su presión. El único contacto con el exterior que había tenido fue con Narcissa cuando le traía su comida o aquellas visitas que le hacía Bianca de vez en cuando. La verdad que en esos momentos no había sido muy habladora, con Bianca puede que un poco más respecto que ocurría en el exterior ya que ella no parecía oponerse a darle ninguna respuesta. Lo poco que sabía era que Voldemort estaba aterrorizando a todos los habitantes del mundo mágico y que su próximo objetivo era entrar en la escuela para matar al director, siendo esto una tarea que le había mandado a Draco. Aurora era consciente que esto preocupaba a la Black, por la seguridad del rubio, era algo que le extrañó ya que no se esperaba que tuvieran una relación tan cercana como para tener ese sentimiento de preocupación.

Aurora escuchó la puerta abrirse, a la misma hora de siempre, a la una de la tarde, esperaba oir la voz de su tía diciéndole que era hora de la comida pero escuchó una voz distinta, Perseo.

La hufflepuff giró su rostro, pudo ver como iba vestido. Llevaba unos pantalones negros con una camiseta del mismo color, de sus hombros colgaba una capa, sus zapatos estaban cubiertos de unos mocasines, ella arrugó la nariz. Se levantó de la cama y se acercó a él. 

- Es hora de comer.- señaló la comida con su mano. Pero ella no se sentaba ni se movía de donde estaba, solo lo observaba en silencio, con el rostro serio, como si con su mirada estuviera hablando con él. - ¿Acaso vas a volver a tu huelga de hambre de hace unas semanas?, ya sabes que no acabó muy bien.- señaló la cicatriz que salía de su brazo. Había iniciado una huelga de hambre durante tres semanas días después de ver que no saldría de su prisión ni le dejarían hablar con su madre. Sin embargo, no había tenido el resultado que había deseado, si no que tuvo una visita de su tia Bellatrix, la cual disfrutó cada momento torturándola hasta que se sometiera. No recordaba mucho de ese día, pero si los ojos de locura de su pariente. Ella no se quería imaginar que le haría en otra ocasión que hiciera algo más grave.

- ¿Dónde está mi madre?- dijo Aurora mientras apretaba los dientes de la rabia que tenía contenida. Su cuerpo solo le decía que le pegase.

- Está bien, ella está siendo atendida como una invitada más. - movió la bandeja más cerca de ella.- ahora come.- su voz sonaba más dura.

- Quiero ver a mi madre- no iba apartar su mirada de él, su hermana siempre le había dicho que la mayor pelea entre dos personas no era físicamente, si no visualmente.

- Ya te he dicho que no puede ser, ahora come Aurora.- metió sus manos en los bolsillos de sus pantalones mostrando indiferencia.

Tonks cogió el tenedor, pinchó un trozo del revuelto de champiñones, se metió el tenedor en la boca. Masticó aun mirándole fijamente, cuando hubo tragado la comida dejó el tenedor. - Quiero ver a mi madre.- Su voz sonó dura. Perseo soltó un suspiro, se sentó en una silla.

-¿Por qué tienes que hacer todo tan dificil Aurora?, ya te dije que no.- soltó con dureza.

Aurora se acercó a él.- Por favor Hug..Perseo, he hecho lo que me habeis dicho estos días. He comido cuando me lo habeis mandado, he dicho todo lo que sé sobre Harry Potter y sus posibles aliados, hablé sobre mi parte en el ministerio de magia, he hecho todo lo que me habéis dicho. No escapé ni en las veces que me pusisteis aprueba, por favor. Solo pido eso.- su voz ya sonaba casi suplicante. 

Perseo suspiró, se pasó una mano por sus rizos. - ¿Prometes si te llevo que no dirás ninguna tontería ni harás ninguna estupidez?- le susurró. Ella asintió.

El joven se levantó, llamó a uno de los mortifagos que vigilaba la puerta. Thorffin Rowle entró por la puerta.

- Llévala a los aposentos donde se encuentra Andromeda Black.- dicho eso salió de la habitación.

𝙏𝙝𝙚 𝙝𝙖𝙡𝙛 𝙗𝙡𝙤𝙤𝙙 𝙙𝙞𝙖𝙢𝙤𝙣𝙙 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora