Todos estaban ya listo en el gran comedor. La ceremonia de la selección de casa ya había pasado, el director estaba hablando, la Hufflepuff no estaba prestando atención. Aunque la interrupción de la nueva incorporación al claustro de los profesores hizo que su mente volviera a la sala.
—Gracias director. — dijo con una voz pausada mientras se iba acercando al centro. — Por sus amables palabras de bienvenida, que hermoso es ver sus brillantes y felices rostros sonriendome. —Nadie le estaba sonriendo. — Estoy segura de que todos seremos muy buenos amigos. El ministerio siempre ha considerado que la educación de los futuros hechiceros es de vital importancia, aunque cada director a traído algo nuevo a esta escuela. — Dumbledore asintió algo aturdido y extrañado. — Hay que preservar lo preservable, perfeccionar lo que se debe perfecionar y eliminar las prácticas que deberían estar ya prohibidas. — Una sonrisa falsa salió de sus labios.
Un escalofrío corrió por el cuerpo de la joven. Había una extraña energía que desprendía el cuerpo de aquella mujer, algo no estaba bien con ella y no sabía hasta que punto deseaba averiguarlo o si prefería ignorarlo. El ambiente era incómodo por el silencio, pero unos aplausos hicieron que se calmara un poco.
— Fue muy motivador profesora Umbridge. — dijo el director para luego seguir con su discurso.
— Esa señora está como una cabra. — dijo Macmillan mientras reía por lo bajo.
Diciembre 1980
El pasillo estaba oscuro, pero aún se podía ver algo el camino por la pequeña luz que atravesaba la ventana. Su paso era lento, una figura que iba cubierta con una pequeña capa negra salía de aquel edificio con una pequeña cesta de mimbre en las manos.
El viaje fue largo y lluvioso, nadie la había interceptado. Cuando llegó a su destino, un gran edificio antiguo que estaba a las afueras de Londres, suspiró tranquila. Subió unas escaleras, posó la cesta en el suelo, le sacó la manta que la cubría y reveló un pequeño bebé de al menos casi 12 meses, el niño estaba dormido plácidamente, aunque se empezó a revolver cuando empezó a notar la brisa, haciendo que apretara sus puños con fuerza mientras comenzaba a llorar.
— Lo siento mucho muchacho. — susurró una voz femenina. Lo volvió a tapar, haciendo que los gritos se intensificaran. Petó a la puerta y salió corriendo.
La puerta se abrió dejando ver a tres monjas no muy mayores. La del medio se dio cuenta de que alguien había dejado un niño, como era de costumbre en el lugar, se agachó y lo metió dentro. Mientras tanto, las otras dos intentaron ver si daban localizado a la persona que lo dejó ahí, pero como era de costumbre no había nadie.
Pero lo que no sabían era que sí que estaba ahí, solo que estaba a una distancia prudente y en el que desde allí tuvieran poca visibilidad para verla. La mujer se sacó aquel manto dejando revelar un largo cabello castaño. Su vientre estaba hinchado y ella lo acariciaba en círculos como si fueran un TIC para calmarse a si misma.
— No podía matarlo, no así. — susurró por lo bajo mientras veía como aquella criatura acababa dentro del orfanato el cual iba a ser su hogar.
Estaba en defensa contra las artes oscuras al lado de Susan Bones. La muchacha estaba riendo mientras veía como un pequeño pájaro de papel volaba por la clase. Todo fueron risas hasta que la profesora lo quemó, creando un profundo silencio entre sus estudiantes.
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𝙏𝙝𝙚 𝙝𝙖𝙡𝙛 𝙗𝙡𝙤𝙤𝙙 𝙙𝙞𝙖𝙢𝙤𝙣𝙙
FanfictionAurora Tonks nunca fue la niña de oro, pero siempre fue la luz al final del camino. Pero no todo siempre fue fácil, una capa de oscuridad cubrirá el mundo mágico, haciendo que aquel brillo tiemble. " Combat, I'm ready for combat I say I don't want t...
