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Estaba en el suelo en una esquina de la habitación abrazada a sus piernas mientras tenía la cabeza entre el hueco que dejaba sus brazos y estas. Se escuchaban sus leves lamentos, había estado llorando desde hace un rato, sintiendo todas las emociones que había reprimido hasta ahora salir. No sabía cuanto tiempo llevaba ahí, seguramente dos o tres días, no había distinguido cuando entraba la luz y cuando esta salía, estuvo un tiempo donde su mente estuvo ausente, como si pensara en otras cosas.

La cama estaba deshecha, las cortinas que antes colgaban de las ventanas estaban en el suelo, las sillas que acompañaban a una pequeña mesa que había en la habitación estaban debajo de las ventanas dando señal de que habían sido lanzadas con la intención de romper el cristal, pero quedó todo en un intento fallido. Deseaba salir de ahí, había estado dando golpes contra la puerta llamando por su madre o por cualquiera que pudiera ayudarla. Pero nadie había venido a su rescate y ahora estaba llorando.

Tenía mucho miedo, no sabía que iba ser de su vida o que le harían, tampoco sabía donde estaba su madre, ¿estaría bien?, ¿la habrían matado ya? Estaba en manos de los seguidores de Lord Voldemort y de su familia, sabía de lo que eran capaz, su madre se lo había contado muchas veces desde que era niña. Le había explicado con detalles como eran juzgadas aquellas personas que consideraban traidores, ¿estaría bien?

La puerta se abrió. Narcissa Malfoy entró con una bandeja de comida en la mano, se quedó quieta un momento, una vez se cerró la puerta detrás de ella se quedó un rato observando el estado de la habitación. Sus ojos analizaban todo, desde la cama destrozada hasta las cortinas en el suelo.

- Pensaba que mi hermana había criado a una persona y no a un salvaje, parece que ha pasado una manada de gorilas- dijo con pausa. Se movió hasta la mesa y dejó la bandeja. - Te he traído comida, debes tener hambre, han pasado dos días desde que estás aquí.- se giró y juntó las manos.

Así que habían pasado dos días, no estaba muy alejado de su primera idea. La castaña levantó su rostro, su cara que antes era pálida estaba roja de llorar, sus ojos estaban hinchados y se notaban que estaban agotados, ¿había dormido?, no se acordaba muy bien.

- ¿Dónde está mi madre?- dijo Aurora.

Narcissa levantó una silla del suelo, la colocó bien al lado de la mesa y se sentó. Cruzó sus piernas, su hombro derecho se posó en la mesa.

- Se encuentra en otra habitación. - hizo una pausa y al no ver reacción ninguna por parte de su sobrina suspiró.- Está bien, si eso es lo que te preocupa. - se cruzó de brazos.

Aurora la miró de arriba abajo. Narcissa soltó una leve risa.

- No es a mí a quien deberías temer pequeña- su vista se movió a la bandeja.- Levántate y come, me han dado órdenes de que si no comes por las buenas que te ordene hacerlo con un Imperio- le ordenó. - Te prometo que no te va a pasar nada porque comas.- le aseguró, podía ver su desconfianza, era igual que Andromeda, compartían esa expresión y seguramente muchas otras.

Aurora se levantó con suavidad. Se apartó el pelo que tenía pegado en la cara por las lágrimas, se acercó hasta la mesa, levantó una silla y la puso bien, se sentó en ella. Narcissa con la mano le acercó la bandeja. La castaña cogió el tenedor, sus manos temblaban de la tensión. Se llevó un bocado de una patata a la boca, cuando sintió el sabor en la boca empezó a comer rápidamente, tenía demasiada hambre. La mujer más mayor le advirtió que comiera con más moderación o se podría hacer daño. Bajó la velocidad.

- Escúchame bien muchacha.- se inclinó un poco más cerca.- Se vienen tiempos oscuros, tú lo sabes, yo lo sé, todos lo sabemos. Ten cuidado, van a por ti, a por tu madre, a por todos. No te fies de nada, vendrán y te dirán muchas cosas, te venderán las mejores alternativas para tu libertad... pero será todo mentira, debes ser más inteligente y estar dos pasos por delante, ¿lo entiendes?- su mirada era inquisitiva. Si alguien en unos años le preguntara a la señora Malfoy porque le estaba diciendo aquello a la prisionera, te respondería que no sabe porque, pero ¿eso sería verdad?

𝙏𝙝𝙚 𝙝𝙖𝙡𝙛 𝙗𝙡𝙤𝙤𝙙 𝙙𝙞𝙖𝙢𝙤𝙣𝙙 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora