Habian ocurrido muchas cosas desde aquel último incidente en la escuela. El trio de oro había decidido hacer como un grupo reducido en una sala escondida en Hogwarts que pocos sabian de su existencia siendo Harry su mentor para que aprendieran magia, ya que estaban restringiendoles cada vez más el uso de magia o de aprender nuevos hechizos que le pudieran ser útiles en un combate. Aurora, entre muchos se había unido al "ejército de Dumbledore".
Aunque mientras ocurria todo esto, había estado empezando a descuidar su sueño debido a la pesadilla, siempre aparecía cuando cerraba los ojos y si no era esa, era otra parecida. No le habia comentado a nadie sobre eses sueños recurrentes, ya había tenido algunos similares de los cuales le había dicho a su hermana o padres, pero solo
Se despertó. Su respiración estaba acelerada, movió su rostro a un lado y a otro, estaba en un largo pasillo, era aquel que siempre aparecía en sus sueños. Se quedó ahí un rato observando, estaba todo silencioso, solo había una pequeña luz que salía por una de sus puertas. Se levantó, fue con un paso suave hasta el lugar de donde procedía aquel destello. Al llegar asomó su cabeza, no mucho, pudo ver a un muchacho en el suelo temblando y sudando, como si lo hubiera maltratado. A su lado andando a su alrededor en círculos había un hombre que parecía más un alíen que un humano. Aurora sintió que su estómago se hundía, era Lord Voldemort. ¿Pero a quien estaba torturando? , esperó en silencio.
— No me queda tiempo, me estás decepcionando mucho joven — dijo el señor Oscuro.
El castaño temblaba, tragó saliva, le ardía la garganta. Su voz sonó casi como si un cristal se estuviera rompiendo.
— No, no era mi intención señor. Solo deme más tiempo, puedo lograrlo—
Voldemort le lanzó un Crucio, lo que hizo que él chico gritara. Se retorcía, gritaba, como si le desgarraran el alma.
— ¡Mi paciencia se agota!, ¡Escoria!, ¡Consigue eso ya o puede que no lo cuentes más mocoso— le escupió.
Aurora se llevó una mano a su boca para reprimir un gemido cuando escuchó el grito de aquel niño otra vez. Le era tan familiar que hacía que algo dentro de ella se retorciera. Una mano se posó en su hombro, lo que hizo que se asustara. Miró hacia atrás, era Narcissa Malfoy.
— No deberías estar aquí— le dijo con una voz solemne.
Aurora se levantó chillando, removía todas las mantes de su cama intentando sacárselas de encima, sentía que la apresaban. Andromeda Tonks entró corriendo a la habitación de su hija.
- Aurora, hija, calma, ya está, está aquí mamá- se acercó a ella corriendo y intentó rodearla con sus brazos. - Cariño, fue un mal sueño, estás bien- le susurraba con palabras dulces y reconfortantes.
La castaña miró a su madre como un cervatillo asustado. LLevaba meses sin dormir, hasta en estos días que llevaba en su casa por navidad tampoco había dormido, pero el sueño le pudo esta noche y en un momento sin darse cuenta se quedó dormida.
- ¿Quieres decirme que fue lo que soñaste?- acarició el rostro de su hija de forma maternal.
Pero ella negó, no deseaba hablar sobre esto con nadie. No quería explicarle que Hugo estaba en sus sueños y menos desde que empezaron aquellos rumores que ella no deseaba creer en su círculo cercano. Al parecer, Harry había estado comentando que el día que lo atacaron en aquel cementerio en el torneo de los tres magos, había aparecido Hugo y que el muchacho estaba ahora en el bando de Voldemort. Muchos lo creyeron, otros pusieron en duda aquello, mientras que Aurora lo negó. Su mejor amigo de la infancia estaba muerto seguramente, por culpa de aquella escoria y no pensaba aceptar que Potter ensuciera su memoria.
ESTÁS LEYENDO
𝙏𝙝𝙚 𝙝𝙖𝙡𝙛 𝙗𝙡𝙤𝙤𝙙 𝙙𝙞𝙖𝙢𝙤𝙣𝙙
FanfictionAurora Tonks nunca fue la niña de oro, pero siempre fue la luz al final del camino. Pero no todo siempre fue fácil, una capa de oscuridad cubrirá el mundo mágico, haciendo que aquel brillo tiemble. " Combat, I'm ready for combat I say I don't want t...
