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Perseo estaba en el centro de la mesa frotándose su frente frustrado. El año escolar en Hogwarts habia empezado, parte de su plantilla más joven estaban ahora haciendo sus respectivas misiones en Hogwarts, como era el caso de Draco Malfoy, este iba demasiado lento y estaba empezando a ser un poco desesperante.

— Debimos haberle encargado esa tarea a mi hijo, él lo habría hecho más rápido que el incompetente de Malfoy. — dijo el señor Nott.

— Mi hijo no va lento señor Nott, está haciendo las cosas con cuidado para poder darle una buena entrada a nuestro señor. — dijo Lucius suavemente defendiendo a Draco. Para Narcissa aquella misión habia sido un pico en sus niveles de ansiedad, pero para Lucius habia sido un gran honor que su hijo fuera elegido por Voldemort. Aunque sabia que lo habia escogido como castigo hacia él, era consciente igualmente de que esto era una buena oportunidad de demostrarle su lealtad y no pensaba desperdiciarla.

— Si deseas creerte eso Malfoy muy bien, pero todos sabemos que tú y tu familia son unos cobardes, seguro que tu hijo ya se lo habrá dicho a Dumbledore o peor a Potter. — dijo Nott cruzándose de brazos.

Lucius iba a responder cuando Perseo levantó su mano como señal de silencio.

— Mis señores, no es momento de desesperarnos. — se ir guió de la silla. — Todo va según lo planeado, estoy siendo informado de la situación y no hay por qué preocuparse. Bien, ahora debemos centrarnos en lo importante, ya que no estamos en un patio de recreo. — miró a Lucius y a el señor Nott. — Malfoy está haciendo su parte en Hogwarts al activar el armario evanescente. Ahora tenemos que ir debilitando al Ministerio y a la Orden un poco más. — con un movimiento de varita hizo que apareciera un mapa en 3D. — Bien, ¿Alguna noticia de la Orden? — miró a todos.

— No mucha, solo sabemos que se han estado adelantando a alguno de nuestros ataques y no sabemos muy bien como ni por qué majestad. El otro dia intentamos atacar al ministro pero ya estaban ahi los miembros de la Orden, nos vimos desarmados. — dijo el señor Rowle.

Perseo se sobó la cabeza. Era verdad que sus planes habían sido frustrados de muchas maneras desde hacia una temporada. Al principio había pensando que era una mera casualidad, pero todo esto ya estaba coincidiendo de tantas maneras que ni él mismo podia explicarlo.

— Les tenderemos una trampa, si caen en ella, quiere decir que alguien se lo está chivando todo. Creo que podemos tener un topo en nuestras filas— dijo Perseo pensativo. Era más que obvio que alguien estaba infiltrado entre sus seguidores más leales y estaba chivando información,¿pero quién?. – Bueno, pueden retirarse, en la próxima reunión planearemos todo. – dicho eso desactivó el mapa en 3D con un hechizo y salió de la sala. Mientras caminaba se encontró a Aurora en una esquina esperándolo.

– Perseo– inclinó la cabeza. – He estado extrañándote mientras estabas en esa reunión. ¿Ha sido larga?– dijo coqueta mientras se acercaba a él y le daba un beso en su mejilla. Se agarró de su brazo y comenzaron a caminar juntos hasta el cuarto del muchacho.

Estaban en la mansión Malfoy, la base de operaciones de los mortifagos. Tenían otras bases pero esta era la principal, al menos donde estaban escondidos.

El castaño suspiró agotado. – La Orden ha vuelto a descubrir uno de nuestros ataques. – entraron en el cuarto del príncipe. Una vez dentro, se acercó a su mesa de trabajo, se sentó frustrado mientras se pasaba una mano por su pelo derrotado. – ¿Como mierda lo descubrieron?, llevan así ya varios meses. Tenemos que encontrar la manera de pararlos o quien es la persona que le está pasando información. – Aurora se puso detrás de él y pasó una de sus manos por su hombro, otra se posó en el pecho del joven. – ¿No podrás con tus habilidades especiales esas averiguar quién es cierto?– miró a los ojos de su pareja. Aurora le sonrió y negó.

𝙏𝙝𝙚 𝙝𝙖𝙡𝙛 𝙗𝙡𝙤𝙤𝙙 𝙙𝙞𝙖𝙢𝙤𝙣𝙙 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora