2

2.5K 333 17
                                        

En realidad, no podía imaginar que su estadía en el continental de Osaka desencadenaría una serie de eventos que le cambiaría la vida. Pedirle ayuda a Shimazu había sido una imprudencia de su parte, teniendo en cuenta que su viejo amigo estaba en una posición difícil debido a su control sobre el continental de Osaka. El hombre había plantado cara a las fuerzas del Marques, con todo lo que tenía, pero hasta él poseía un límite, y ese era Caine, un asesino experimentado con una habilidad insuperable, Shimazu había sido tan bueno como el otro en su juventud, un espadachín formidable, sin embargo, se debían tomar en cuenta heridas de la confrontación anterior, además de los años sobre su cuerpo.

John se sintió triste de ver solamente a Akira en el tren, eso solo podía significar que su padre no lo había logrado. Era testigo durante muchos años, lo que el resentimiento y el dolor causaba en las personas a su alrededor, y se sentía realmente responsable de su estado actual, aún más cuando la vio desfallecer sobre uno de los asientos.

-Necesitas a un doctor-Se acercó rápidamente y le puso su abrigo sobre los hombros, no podían llamar la atención cuando un ejército de asesinos les estaban buscando.

-Shinsekai... Shinsekai...-Akira señalo el mapa del tren mientras su respiración se hacía pesada.

El pelinegro asintió un par de veces, conocía el lugar, se trataba del barrio pobre localizado al sur de Osaka, si tenía la suficiente suerte podría contactar al Rey Bowery en busca de protección. Mientras hacían el viaje, John puso la cabeza de Akira contra uno de sus hombros, las personas alrededor pensarían que eran una pareja de enamorados y les prestarían la mínima atención. Recordó cuando Shimazu le dijo que tenía una hija de nueve años, él se encontraba en Londres haciendo un trabajo para la Yakuza, no esperaba ni por asomo que uno de sus compañeros le revelara tal cosa, pues la mayoría de los asesinos son en extremos cautelosos con su vida personal, pero el otro le mostro fotografías como cualquier padre orgulloso, esa fue la primera vez que se replanteo seriamente la idea de dejar la orden suprema, de tener una vida normal lejos de todo aquello. Ahora Shimazu estaba muerto y ella herida de gravedad, todo por su venganza.

-Aquí...Es aquí.

Akira se levantó con dificultad y salió del vagón, sus manos fuertemente agarradas del antebrazo de John, les guio a ambos a través de varias calles hasta un local de ramen, los empleados solo les dieron un rápido vistazo antes de llevarles al interior de la tienda. Reconoció al doctor casi de inmediato, también le había curado heridas en el continental de New York, John tenía fresco en la memoria que le había disparado dos veces para que la orden no tomará represalias, era grato ver una cara conocida, pues necesitaba algunos segundos de calma.

-Es un placer verle de nuevo señor Wick...-El hombre se acomodó las gafas sobre el puente de la nariz, pero no le prestó más atención luego de ese gesto, estaba más concentrado en revisar la gravedad de las heridas de Akira.

Sabía que sería un trabajo rápido, extraer la bala y coser la herida, ella estaría bien lo suficientemente rápido, así que abandono la habitación, afuera en el pasillo había visto un teléfono fijo, tenía que hacer una llamada al número de emergencia del Rey Bowery, salir de Osaka era su mayor prioridad, quizás volver a Berlín, sabía que la ayuda que necesitaba la encontraría con la Ruska Roma.

-Pizzería el Rey de New York...¿En qué podemos servirle?-La voz de Bowery venía plagada de diversión.

-Salida de Osaka a Berlín.

John se recostó en la pared al lado del aparato y suspiro, estaba agotado, aunque no tenía heridas graves estaba cansado de huir. Al girar la cabeza fue consciente de Akira apoyada en el marco de la puerta, le miraba fijamente mientras sujetaba una venda contra la herida, estaba pálida, sudorosa, pero eso no le restaba ira a su gesto.

-Iré contigo, tengo cuentas pendientes...

El pelinegro ni siquiera trató de negarse-Salida para dos.

-Oh lala John ¿Hiciste amigos?

-¿Sabrás encontrarme?-El pelinegro ignoro las bromas, eran tan comunes que ya casi parecía una nueva forma de comunicación.

-Por supuesto querido, la pizza ya va en camino.

El Despertar del OmegaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora