Capítulo 15: La pregunta

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Karina

—Te he concertado una cita con la psicóloga —comentó Irene.

Suspiré. Ni siquiera me quejé.

—Esta bien.

—¿Cómo te encuentras?

—Bieeeen —dije rodando los ojos.

—No me trates como una idiota, sigo enfadada porque no me contaras el ataque que te dio. Pensaba que confiabas en mí.

—Y lo hago Irene, simplemente no quería preocupar —suspiré.

Irene se sentó frente a mí y apartó la mirada.

—Cuando te dije que te dejaras llevar, que experimentaras... Pensé que lo harías con dos dedos de frente.

—¿Perdón? ¡No hice nada malo!

—Karina, el ataque que te dio fue... —interrumpí.

—No, de Karina nada. No me arrepiento de haber disfrutado como una adolescente. ¿Sabes por qué me dio el ataque? —ella suspiró—. Acababa de tener sexo con alguien, y fue increíble. Es verdad que después pasó lo que pasó, pero no me arrepiento. Me sentí una universitaria más sin la fama a su espalda.

Irene se había quedado sin habla. No habíamos conversado sobre cómo fue el ataque, ni siquiera sabía que se había enterado de ello. Sé que era preocupación, pero me molestaba que creyera que había sido una irresponsable.

—No sabía que...

—Pues sí.

—¿Usaste protección?

—¡Irene! —exclamé rodando los ojos—. Fue con una chica.

—Wow, tomaste el experimentar al pie de la letra —bromeó.

—Siempre me gustaron las chicas, que no lo hablara es otra cosa.

—¿De verdad? —preguntó sorprendida.

—Sí, de verdad. ¿Pasa algo?

Ella sonrió.

—Para nada. Sabes que te voy a apoyar con lo que sea que decidas, ademas de que no es nada malo.

Esbocé una sonrisa.

—Gracias Irene, necesitaba escuchar eso.

Ella me guiñó el ojo, pero se acomodó a mí y habló.

—Aun así debes llevar cuidado, Karina. No quiero que te vuelva a pasar algo así de nuevo.

—No era algo que imaginaba que sucedería... Llevaba años sin hacer una cosa parecida, no sabía cómo sería la reacción, ni imaginé que algo así.

—Bueno, ten cuidado. Solo te pido eso.

—Lo sé, Ire. Gracias —sonreí.

Ella fue a marcharse pero frenó.

—Oye... ¿Y esa chica quien es? Quiero decir, ¿sois algo o...?

—Buena pregunta —bromeé—. Ahora mismo no somos nada, no sé si estoy lista para tener algo por ahora —ella asintió—. Pero me gusta, me gusta mucho.

—¿Es buena chica?

—Lo es —guiñé.

Por supuesto que lo es.

***

—Pasa, Karina. Toma asiento.

Hice caso a Joy, mi psicóloga, y me senté frente a ella. Hacía mucho tiempo que no tenía consulta. Por motivos de agenda, el tiempo limitado, los viajes... Terminé dejando de ir, a pesar de que Irene siempre me obligaba.

The Only Exception | winrinaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora