Tal y como Karina imaginaba, la noche fue un desastre para ella. El 80% de ella se la pasó intentando rascarse en zonas incluso imposibles, aquel vestido fue un desastre para la joven. A veces le sorprendía que marcas tan llamativas como Dior tengan costuras tan... pésimas.
Tras la cena se excusó y comunicó que se encontraba mal así que optó por retirarse, todo el claustro de la cena reaccionó bien y muy amable, todos los que se creyeron aquella mentira claro, porque su padre seguía ahí mirándola apunto de echarse las manos sobre la cabeza.
Pues qué iba a hacer, aquella fue la condición de su hija.
Karina marcó un número de teléfono mientras se subía al coche que llevaba su chofer.
—¿Giselle?
—Por fin te dignas a aparecer. ¡Te mandé mil mensajes!
—Perdón, lo siento, estaba secuestrada en una cena.
—Ojalá me secuestraran a mi también así, la verdad.
Karina rodó los ojos.
—¿Voy a tu casa?
—Sí, estoy lista, ¿vas a necesitar que te deje algo?
—Mmmm... —Karina se quedó pensativa hasta que algo obvio se le vino a la cabeza—. Búscame uno de tus vestidos, por favor. Necesito quitarme esto de encima.
—¿A que marca desprestigiamos hoy?
—Dior —dije burlandome—, no la uses nunca. Es un desastre.
—No creo que mi economía me lo permitiera, pero gracias igual.
Karina llegó a casa de Giselle a los pocos minutos. Se bajó con rapidez y le dio las gracias al chofer. Todavía no había entrado a su casa y ya estaba empezando a bajarse ma cremallera del vestido.
Llamó al timbre y a los segundos le abrieron.
—Pasa, te he dejado el vestido en la habitación.
Karina se quitó el vestido de lentejuelas literalmente en el pasillo de su casa, Giselle rió.
—No esta mi hermano en casa, pero igual creo que deberías haberme preguntado primero —bromeó.
—Créeme, que tu hermano hormonado me vea en ropa interior es la última de mis preocupaciones.
Giselle negó con la cabeza y se quedó apoyada en la puerta mientras veía a Karina ponerse el vestido nuevo. Y lo cierto... Es que le quedaba increíble.
Un vestido negro ajustado, de tirante fino y cremallera al centro para ajustar el escote.
—Si mi padre me ve me mata —rió—, pero me queda bastante bien.
—No va a haber paparazzis, es una fiesta universitaria. Como mucho habrá policías —bromeó—. Pero nada de llamar la atencion, Yu.
—Tranquila, lo sé. ¿Crees que me reconocerán?
—Aquí entra la mejor parte —Giselle sonrió.
Fue hasta el cajón y abrió uno de ellos. Karina la miraba confundida, entonces la morena sacó unos pequeños antifaces con silueta de gato.
—Es una fiesta de máscaras —dijo sonriendo y entregándome la mía.
La máscara de Karina era de gato negro, bastante sexy y misteriosa. La de Giselle era de un color azulado verdoso, le iba bien con el outfit.
—Eres tan lista —dijo Karina sonriendo.
—¿Creías que te llevaría a una fiesta universitaria sin protección? Al menos llevas máscara.
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The Only Exception | winrina
Fiksi Penggemar¿Qué pasaría si dos personas completamente opuestas se encuentran en una fiesta de máscaras y conectan? ¿Qué pasaría si después descubren que se detestan? Winrina fanfic. Historial original. No se permiten adaptaciones por ahora.
