Karina
Cada vez que la veía desprevenida me quedaba embobada mirándola, ya sea mientras miraba el móvil o veía la televisión, sus detalles eran los que llamaban la atención. Minjeong tiene unas facciones muy bonitas, ella en sí es muy bonita. Me cuesta recordar la Minjeong con la que discutía y me peleaba continuamente, en mi cabeza solo existe esta Minjeong, una chica que me trata genial, que me cuida y que esta a mi lado a todo momento.
Me costaba entender que fueran la misma persona.
—¿Todo bien? Te has quedado embobada.
—Sí, estaba pensando.
—¿En qué?
—En lo mucho que han cambiado las cosas.
Ella me dio una breve mirada.
—¿Entre nosotras?
—Sí, algo así. Cuando no nos aguantábamos.
Ella rodó los ojos haciéndome reír.
—¿Podemos no pensar en esa oscura etapa?
—Pero sucedió, eres tan diferente a lo que conocí esos días...
—Tu también, supongo que sacamos el peor lado de cada una.
—O sea que conozco el lado oscuro de Kim Minjeong —dije curiosa.
—Siéntete privilegiada —guiñó. Negué con la cabeza.
—Me gusta más este lado, el actual —comenté sonriendo.
Ella esbozó una sonrisa y me miró.
—Puedo decir lo mismo.
Subimos a la habitación de Minjeong y me quedé observando sus cuadros, una vez más. Me parecía tan fascinante como podía crear este tipo de cosas solo con un pincel.
—¿Tu me pintarías?
—¿Cómo? —preguntó confundida.
—Si algún día te gustaría pintarme como hiciste en clase del señor Lee. ¿Querrías?
—Claro que sí. Ya lo había pensado antes.
Fruncí el ceño... ¿Lo hizo?
—¿Has pensado en pintarme?
—De hecho lo hice, empecé a hacerlo.
Minjeong sacó uno de los cuadros que tenía en el armario y lo apoyó en el cabestrillo. Me quedé boquiabierta en ese mismo instante. Era un retrato de mí con el pelo al viento, tenía los ojos cerrados y todo el dibujo estaba bañado en tonos pastel.
—Minjeong... —dije observándolo con fascinación—. ¿Cuándo? ¿Por qué no me lo dijiste?
—Porque no vi la ocasión —sonrió—. Lo empecé el día que te marchaste de mi casa, cuando... —se calló—. Esperaba la llamada de Giselle, estaba nuy nerviosa y mi manera de desahogarme es pintar. Lo único que tenia en la cabeza eras tú.
Esbocé una sonrisa. Creo que es lo más bonito que me han dicho nunca.
—Es precioso... No tengo palabras.
—No hace falta que digas nada —guiñó.
—Eres muy coqueta, ¿lo sabes? —se encogió de hombros.
—Ven aquí.
Tal vez fue su voz ronca en ese momento, o cómo dijo aquella frase, o quizá fue la manera de mirarme lo que provocó que mi cuerpo se erizara por completo.
Minjeong me atrajo a la cama y me acurruqué junto a ella. Comenzó a darme pequeñas caricias en mi brazo, mi corazón latía por la cercanía de tocarla y estar en contacto.
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The Only Exception | winrina
Fanfiction¿Qué pasaría si dos personas completamente opuestas se encuentran en una fiesta de máscaras y conectan? ¿Qué pasaría si después descubren que se detestan? Winrina fanfic. Historial original. No se permiten adaptaciones por ahora.
