-Estamos esperando por tí.
Pudiste sentarte en el suelo, aun sintiendo la presión de su bota en la pierna. Miraste en dirección a tus compañeros que se encontraban amarrados en el suelo. Algunos estaban conscientes mirando con atención, otros no.
De repente sentiste una patada en el costado que te sacó todo el aire. Gemiste y diste unas bocanadas buscando oxígeno mientras jadeadas. Pusiste ambas manos en el suelo mareada y escupiste un poco.
-Podrás comprender que no somos unas personas muy pacientes –dijo el que te propició la patada-, así que agradecería si agilizas. Levántate, y desnúdate. No quiero repetirlo una vez más.
Trataste de ingresar aire por tú nariz y sacarlo por tu boca. Antes de poder si quiera intentarlo, el hombre te agarró de brazo y te jaloneó para que te pusieras de pie. Pudiste sentir el dolor punzante en tu costado y pusiste ambas manos sobre el mismo.
-¿Escuchaste bien? –dijo subiendo el tono. De repente te agarró de la cara con fuerza.- Mírame cuando te hablo, maldita perra.
Aparte del increíble dolor que sentías en ese momento, también podías percibir una oleada de rabia burbujear dentro de ti. Lo escupiste en la cara.
El hombre un poco sorprendido, soltó una carcajada y se limpio la cara. Acto seguido, te golpeó la cara con el arma que estaba sujetando. Fue tan fuerte que casi pierdes el equilibrio. Pudiste sentir como un líquido te empezaba a bajar por la nariz. Pasaste tu mano por él, era sangre.
-¡Hey, hermano! –Dijo otro de los hombres- No le des tan fuerte, no me agrada la comida machacada, quiero masticarla por mi mismo.
Una carcajada salió de la boca de los hombres.
-Tienes razón –respondió con más calma-, princesa, hazte un favor a ti misma y colabora ¿sí?
El hombre apunto el arma con la que te había golpeado a tu frente, pero sentías más ira que miedo.
Lo miraste desafiante, parándote lo más firme que podías aún sujetándote el costado.
-Vaya, -dijo sonriendo- Con que señorita obstinada ¿eh?
Mantuviste la mirada.
-¿Qué haces? –dijo impaciente uno de los de atrás- ¡Arráncale la ropa a la puta de una vez!
El que estaba en frente tuyo negó con la cabeza.
-A mí me gustan las chicas obedientes, quiero que se la quite ella –Viste como bajó el arma-. Y la necrofilia tampoco es lo mío para ser honesto. Hmm... ¿Quizás lo que necesitas es un poco de motivación?
El hombre le hizo una señal a otro de los tipos que estaba ahí
El hombre apuntó un arma a la cabeza de uno de tus compañeros que estaba consciente. Pudiste oír como lloriqueaba un poco. ''Por favor'' oíste como gemía.
-¿Qué tal ahora? ¿Cambiaste de idea?
Inspiraste entrecortadamente.
-No tenemos todo el día.
Bajaste la mirada al suelo y pusiste ambas manos en tu camisa resignada, empezaste a subirle pero a mitad de camino el dolor punzante de tu costado te hizo detenerte.
-¿Necesitas ayuda, linda? –dijo uno de los hombres de atrás acercándose también.
Pudiste sentir como se situó atrás tuyo y empezó a subirte la camisa hasta sacártela, el roce de su erección en tu pantalón te hizo estremecer. Mientras que el que tenías adelante empezó a pasar sus manos por tus senos.
Empezaste a sentir unas increíbles nauseas.
De repente se oyó a la distancia unos gritos.
-¡Konig! ¡No! ¡Espera!
Todos voltearon en dirección del alboroto y pudieron divisar como Konig corría en dirección del suceso con otros hombres atrás gritándole que se detuviera. El enmascarado le saltó como toro encima al hombre que había estado apuntando a tus compañeros con él arma, que era el que tenía más cerca.
Aprovechaste que todos se habían distraído para quitarle el arma al que tenías adelante. Le diste una patada en la entrepierna empujándolo al suelo y diste rápidamente un giro para dispararle al que tenías detrás. Acto seguido volviste a girar y te abalanzaste sobre el que habías tirado al suelo. Sacaste un cuchillo que tenías en el bolsillo trasero y empezaste a apuñalarlo repetidamente hasta que dejó de moverse.
Repentinamente te quitaron de encima del hombre de un empujón, era Konig, se puso sobre él y empezó a darle puñetazos en la cara salpicando sangre por todas partes sin detenerse, el hombre ya tenía la cara irreconocible rápidamente.
-¡Konig! –gritó uno de los compañeros que había venido detrás de él- ¡Detente soldado ¡Ya está muerto!
Pero no se detuvo, la rabia con la que golpeaba al hombre ya inerte era alucinante. Tuvieron que agarrarlo entre 3 de tus compañeros para quitarlo de encima. El enmascarado respiraba con fuerza, todo bañado en sangre, temblando de la adrenalina.
Trataste de caminar en su dirección, pero el dolor punzante te hizo caer de rodillas. Al darse cuenta el hombre, se levantó rápidamente, fue hacia tí y te sujetó por los hombros.
-¡T/N! –dijo desesperado- ¡¿Estás bien?!
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König x lectora
Fan-FictionLlevabas ya un tiempo compartiendo habitación con Konig, al principio la idea no te había convencido del todo, pues se suponía que la distribución de los compañeros de habitación no eran mixtas, pero al ver que el hombre no protestó en ningún moment...
