CHIC@S
Hola :) Vengo a decirles que no abandoné la historia, sólo pasaron cosas JASJAJAJ.
El dispositivo de donde las subía murió, y en ese momento descubrí que no sabía cual era la contraseña de la cuenta ni recordaba cual era el correo con el que la tenía creada :'v
En orden de volver a abrir la cuenta, tuve que arreglar el dispositivo, pero se retrasó un poco porque no tenía dinero para hacerlo hihih.
En fin, pude recuperar el acceso a la cuenta ya, así que todo bien, una disculpa por todo el tiempo sin actualizar.
Para poder actualizar creo que tendré que releer todo lo que había escrito JAJSAJA Les doy gracias por su paciencia anticipadamente ❤️
Aquí va el cap que tenía escrito a mitades antes de que ocurrieran todos estos acontecimientos:
Pd: Pronto vendrán nuevas cosas :)
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Olía a humedad.
Estaba bastante oscuro y no podías identificar a detalle las cosas a tu alrededor, pero podías jurar que había moho en las paredes.
Podías divisar un pequeño baño expuesto al otro lado de la celda y la cama de metal que estaba en la otra esquina del cuarto se sentía igual que acostarse en el frío suelo.
No sabías cuanto tiempo tenías encerrada ahí abajo pero no la habías ocupado ni una sola vez. De hecho, en el tiempo que llevabas ahí, te habías limitado a estar sentada en una esquina de la celda abrazando tus piernas como un ovillo, sin moverte, sin hablar, respirando artificialmente.
No recordabas cómo habías llegado exactamente ahí, pero suponías que después de lo que había ocurrido, habían decidido encerrarte; y estabas bien con eso. Te parecía una decisión sensata.
Te merecías eso.
Tenías la boca seca, no recordabas cuando había sido la última vez que habías bebido agua, tampoco comido nada. Veías como la comida se acumulaba a los pies de la celda. Seguro olía mal, pero no lo percibías.
Se te hacía difícil pensar, era como que cada vez que intentabas enfocar tu cabeza en algún pensamiento, simplemente volaba alrededor, como que estabas al aire.
Habías logrado acostumbrar un poco tu vista a la oscuridad, contaste 136 bloques y medio en la pared, 23 vigas en el techo, 3 barras en la pequeña ventana de la puerta de hierro. Contabas de nuevo, 132 bloques en la pared, 23 vigas, 3 barras. Contabas de nuevo, 135 bloques, 23 vigas, 3 barras. Y así, una y otra vez, una y otra vez.
Cuando ibas en el bloque 54, un fuerte estruendo te sobresaltó, cada fibra de tu cuerpo dolió con ese movimiento abrupto, después de tanto tiempo quieta, hasta respirar dolía. Podías oír unas voces gritando afuera de la celda.
-¡Soldado! Ya se le informó q-
Un sonido ahogado a mitad de oración, acompañado por un golpe seco.
A través de las tres barras pudiste ver una máscara negra asomarse, sentiste con todo el vello de tu cuerpo se engranujaba. Era Konig.
Divisaste como ponía los ojos de par en par y empezaba a darle empujones a la puerta, utilizando su cuerpo.
Los golpes ruidosos, sentiste como todo a tu alrededor vibraba, todo ocurría como en cámara lenta, no supiste cuanto tiempo estuvo intentándolo hasta que logró abrir la puerta llevándose algunos pedazos de hormigón tras de sí.
Un alterado y sudoroso Konig respirando agitadamente frente a ti. Rápidamente se puso de rodillas y te abrazó tan fuerte que sentiste que te iba a romper.
-¡T/n! –dijo con la voz un rota, desesperado- ¿Estás bien?
Se alejó un momento para poder mirarte bien, y pudiste ver como sus ojos se conturbaban. Miro tu lánguido cuerpo de arriba abajo, horrorizado, sintiendo como un nudo se formaba en su garganta.
-¿Qué te hicieron? –la rabia comenzaba a abrazar su voz-. LOS MATARÉ.
¿Tan mal te veías? Sabías que lo más probable es que estuvieras más delgada, pues llevabas días sin comer, pero eso no era más que tu culpa.
Te sentiste un poco abrumada, era como si tu cerebro empezara a funcionar nuevamente después de ver a Konig.
Querías decirle que no te estaban privando de alimentos, querías decirle que no tenía que preocuparse, que no tenía que sacarte de ahí, que merecías estar ahí; querías decirle tantas cosas al mismo tiempo; pero lo que más querías expresarle, aunque quisieras negártelo a ti misma, era lo aliviada que te sentías de que estuviera ahí, una ola de diferentes sentimientos te abrazó, querías decir algo, pero ninguna palabra salía de tus labios.
Pusiste tus manos en sus dos brazos, y lo apretaste, tratando de sostenerte, respirabas agitadamente mientras tus ojos se llenaban de lágrimas.
-Konig –Sollozaste-. Konig.
El enmascarado, sin saber qué hacer, te haló nuevamente, contra su pecho, abrazándote fuertemente, tratando de calmarte. Pasando sus grandes manos por tu cabello, por tu espalda. Cada caricia era una ola de alivio, de alguna manera. Como que todas tus preocupaciones, todo lo que te perturbaba desaparecía.
Correspondiste su abrazo y apretaste débilmente su camisa en un puño.
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König x lectora
Fan-FictionLlevabas ya un tiempo compartiendo habitación con Konig, al principio la idea no te había convencido del todo, pues se suponía que la distribución de los compañeros de habitación no eran mixtas, pero al ver que el hombre no protestó en ningún moment...
