Capítulo XXV

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Holiss, aquí la autora, espero estén bien :)
Sí, sé que me estoy tomando más tiempo del que solía para actualizar, y sí, sé que la parte de hoy es especialmente corta, pero preferí subir esto a dejarlas sin nada por otro montón de tiempo otra vez :'v
Esta vez tengo una buena excusa ¿okay? He estado bastante enferma y además estoy en cierre de año tanto en la universidad como en el trabajo, x-x No he tenido tiempo  ni de respirar.
Igual, la semana que viene creo tener unas pequeñas vacaciones, aunque sea de la uni, lo cual significa que tendré más tiempo para dedicarle a la historia :)
Muchas gracias por su paciencia y por estar ❤️

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El hombre no respondió, te miro fijamente sin decir una palabra con el ceño fruncido, respirando toscamente.

-Me imagino que no, ya que ¿Por qué te tiene que importar ''lo que hagan, piensen o digan los demás''? ¿no?

Diste unos pasos hacia atrás, apretando los puños, sintiendo como la furia te subía por la garganta.

-Oye... -Empezó a decir Konig, poniéndose de pie.

-Ahórratelo –Dijiste poniendo la mano abierta frente a él-. No pasa nada. Ya encontraré a alguien que si le importe entonces. Da igual.

Empezaste a dirigirte a la puerta con pasos pesados, hecha una furia, pero antes de poner una mano en el pomo, sentiste como te jalaban agresivamente del brazo.

Konig te jaló y te pegó contra la puerta de espaldas, haciendo un ruido sordo. Nunca habías sentido que te agarrara tan fuertemente, cuando subiste tus ojos para verle la cara, una expresión inyectada de ira te sorprendió.

-Repítelo una vez más –Dijo entre dientes con la mandíbula apretada, una mano apretando tus mejillas- ¿Qué es lo que vas a hacer?

La furia en sus ojos te hizo sentir un poco intimidada, pero te tragaste ese sentimiento, y te paraste firme.

-Me oíste bien. –lo retaste, balbuceando un poco.

Oíste como Konig soltó algunas palabrotas en alemán, su agarre firme, no lo suficiente para lastimarte pero si para que no te pudieras mover. Acercó su cara a la tuya con sus cejas fruncidas, tan cerca que podías sentir su agitada respiración en tu rostro.

-Pues adelante –Su acento Alemán pronunciado-, pero luego no te asombres de verlos con la cara partida por ahí. O de no verlos en absoluto.

Giraste tu cara con fuerza.

-¡Suéltame! –le gritaste tratando de soltarte de su agarre, soltando un pequeño gemido de frustración-. ¡Al que no quiero verle la cara es a ti! ¡Déjame ir!

La expresión del hombre cambió por un momento, se alejó un momento para visualizarte bien, acto seguido se pegó a ti violentamente, pegando sus labios a los tuyos y empezó a besarte angustiado con la respiración agitada.

Sus brazos apretando los tuyos, su cuerpo pegado a ti, podías sentir su erección en tu estomago, la manera en la que te besaba, muy parecida a la primera vez que lo hicieron, como con rabia, impaciencia, ira.

Usaste la fuerza en tus brazos para empujarlo y lograste apartarlo de tí un poco. Al ver tu cara de furia, cayó en cuenta de lo que estaba haciendo.

-Lo siento, yo... -hizo una pausa como buscando las palabras adecuadas-. No era mi intención... lo hice sin pensar.

-Wow, ¿Y tú piensas? –soltaste sarcásticamente.

Se rascó la cabeza, perturbado, mientras te miraba de reojo con preocupación.

-¿Lo dijiste en serio? –dijo, con tono de angustia-. ¿Que no me quieres ver más? Por favor no digas eso.

König x lectora Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora