-No puedo creer que a ninguno de ustedes les perturbe ver a una dama cargando tantos sacos por su cuenta.
Ya llevaban un buen rato caminando; el pesado uniforme, cargamento de armas y asfixiante calor húmedo que les abrazaba no hacían buena combinación con los constantes quejidos de Laura. Podías ver ya a más de uno de tus compañeros apretando sus puños y mandíbulas tratando de respirar pacientes.
La misión consistía en llevar un cargamento a una base escondida, eran muchas cosas, y no podían llevar ningún vehículo a las cercanías del lugar. El camino era peligroso e incomodo. Tanto que muchos de los soldados se desmayaban en varias ocasiones antes de llegar, por la exposición al sol y la deshidratación.
Días atrás te habías sorprendido al ver como Laura se ofreció para asistir en esta misión.
''Es una buena oportunidad para aprender''
La oíste decir, pero tú sabías que esa no era la verdadera razón por la cual se había ofrecido.
Gloria llevaba ya un par de días bastante enferma, ella no decía nada al respecto, se hacía la fuerte, como siempre; y sabías que si le tocaba ir a una misión, iba a ir sin decir una sola palabra.
Pero lo veías en sus ojos, no se encontraba bien.
Eras plenamente consciente de que ella era el tipo de persona que aguantaba con la boca cerrada, hasta que al final, inevitablemente, se desplomaba; y Laura también lo sabía. Por eso, cuando le encomendaron la tarea de ir a la misión para asistir a quien necesitara la ayuda médica, Laura saltó en medio.
Todos se sorprendieron, pues sabían que ese tipo de salidas no eran del agrado de Laura, mucha carga pesada, caminatas en terreno fangoso bajo el sol y días sin bañarse.
Pero tú sabías la verdadera razón dentro del repentino interés de Laura en ir, y conmovida, guardaste su secreto.
-Como jodes –Escupió uno de tus compañeros ya sin paciencia, se puso frente a Laura agresivo, respirando agitado-. ¿No puedes mantener tu maldita boca cerrada aunque sea un segundo? Que molesta eres, ME TIENES HARTO.
Trataste de respirar profundo.
Le habías prometido a Konig que mantendrías distancia con ella. El enmascarado parecía bastante preocupado al respecto; trataste de no pensar mucho sobre eso y simplemente, para su tranquilidad, cediste rápidamente; ya te había tomado mucho tiempo el convencerlo de que todo estaría bien aunque fueras a algunas misiones sin él.
-Y a mí me molesta tu calva –respondió Laura subiendo el tono también- me refleja TODO el resplandor del sol en la cara. Pero no te digo nada ¿verdad? así que déjame ser. Maldito pelón.
Todos alrededor observaban el encuentro, pero nadie intervenía; podías ver como las fosas nasales del hombre se abrían y cerraban por como respiraba agitadamente. Te estabas esforzando por no meterte en medio.
-¿Te crees muy graciosa? ¿Por qué no te vas a hacer tus chistes en un show de comedia o algo?
-No. No sería buena para eso. Pero ya te lo debes imaginar, no tienes ni un pelo de tonto.
El último hilo de paciencia que tenía el hombre pareció romperse en ese instante, agarró a Laura por el cuello de su camisa y la levantó agresivamente.
-¡HEY! –Lo empujaste para que la soltara y te pusiste entre los dos, encarando al hombre molesto-. ¿Te calmas o te tengo que partir los dientes?
-No te entrometas –dijo el hombre aún molesto-, que no me importa que seas novia del grandulón, igual te reviento.
-Pues dale. Reviéntame.
Laura veía el hostil intercambio, pálida, quería decir algo para calmar la situación pero estaba bastante intimidada por el tamaño del hombre.
-SOLDADOS –les llamó la atención el superior que iba más adelante-. COMPÓRTENSE.
Eso pareció calmar al hombre, al que parecía que una vena en la frente le iba a estallar. Te miró con mala cara unos segundos más, luego paso sus ojos a Laura, escupió en el suelo cerca de sus zapatos y balbució algo inaudible dirigido a ella para luego darse la vuelta e irse.
Laura seguía pálida por el anterior encuentro, parecía que se esforzaba por mantener la cara neutra, pero podías ver cómo le temblaban las manos.
-Yo... -dijo en voz baja, un poco temblorosa- ¿Por qué me defiendes? me porto súper mal contigo todo el tiempo y...
''Porque me hubiera gustado que a ella la defendieran cuando...''
Negaste con la cabeza sin decir nada, restándole importancia.
Agarraste dos de los sacos que la chica llevaba rato cargando y seguiste caminando con el flujo de personas.
Laura recogió los sacos que le quedaban rápidamente y se fue detrás de ti. El resto del día trato de sacarte conversación, manteniéndose cerca, haciendo malos chistes, como un niño hiperactivo. Incluso en las noches, a la hora de dormir, sin decir una palabra ponía su saco a tu lado y se echaba a roncar.
Suspiraste.
Era una niña después de todo.
''Si ella estuviera viva, ahora tendría más o menos la misma edad que Laura tiene...'' No pudiste evitar pensar.
Estabas rompiendo la promesa que le hiciste a Konig de mantenerte alejada, y eso te hacía sentir un poco culpable, pero no podías negar que la presencia de Laura cerca de ti, te reconfortaba. Estabas consciente que no era Laura en sí quien te hacía sentir de esa manera, sino a quien te recordaba.
Pero decidiste, sólo por esa ocasión, permitirte sentirlo.
Esa noche soñaste con el pasado, en el cual, los pocos momentos que recordabas como buenos, fueron junto a tu hermana.
Pero ese cálido sentimiento desapareció en la mañana, cuando repentinamente despertaste por el sonido de un lloriqueo cerca de ti.
Abriste los ojos extrañada, pues sonaba como el llanto de una chica; cuando miraste a tu alrededor, te diste cuenta,
Laura ya no estaba.
ESTÁS LEYENDO
König x lectora
FanficLlevabas ya un tiempo compartiendo habitación con Konig, al principio la idea no te había convencido del todo, pues se suponía que la distribución de los compañeros de habitación no eran mixtas, pero al ver que el hombre no protestó en ningún moment...
