Fuera del plan

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–¿Esa fue una vida pasada? –preguntó Reigen con temor una vez que se calmó, miró discretamente el despertador en el buro, eran las 3 de la mañana.

“Tal vez”.

–¿Como que “tal vez”? –Arataka se esforzó en no levantar la voz, no quería despertar a su madre con su pregunta pero le resultaba muy difícil asimilar esto, aun se sentía muy asustado por lo que vio.

“Entiende niño, yo solo sé sobre tus muertes pasadas que compartiste conmigo”, explicó el mago, su voz siempre serena se perdía en frustración esta vez. “Y de todas esas veces, no hay ninguna que se parezca siquiera a lo que vimos ahí”.

Arataka resopló, no podía creer del todo lo que decía el mago, este se dio cuenta de inmediato de sus dudas.

“Tus vidas fueron sencillas, puedo enumerarlas si así lo deseas: en la primera vida que compartimos elegí mal, tuvimos una infancia en un sitio que fue bombardeado. Tu segunda vida tampoco fue afortunada, naciste con una enfermedad y pereciste joven. En la tercera vida te casaste y tuviste una buena familia, moriste hasta que te volviste en una dulce ancianita. Y no pude hacer mucho por ti en tu cuarta vida, moriste antes de nacer”.

–No quiero saber nada de eso –dijo Arataka rápidamente, aunque una duda se quedó bien asentada en su cabeza–. ¿Anciana? ¿Fui mujer?

“Si, aunque no eras igual a como lo eres ahora”, explicó el mago, aquello dejó aún más dudas en Reigen y se decidió a indagar más al respecto.

–¿Alguna vez he sido igual a esta vida?

“No”, respondió el mago con tranquilidad, “Tu alma es como el agua, cambia, se adapta a cada cuerpo, a cada vida que le toca vivir aunque al final el contenido sea el mismo. Ni siquiera se parecen físicamente entre sí”.

–¿Entonces por qué estaba Shigeo ahí?

El mago se quedó unos momentos en silencio, parecía que ni siquiera él tenía la respuesta a esa pregunta.

“No creo que haya sido Shigeo”.

–¿Alguien que se le parecía? –preguntó Reigen con ironía, el mago rápidamente refuto.

“Nada de eso. Quizás no era más que una pesadilla, ya sabes, solo producto de tu imaginación. Tener sueños lúcidos es común en los magos”.

–Tan común que no tuve ninguno hasta ahora –exclamó Reigen con la misma ironía, esta vez hartando al mago.

“Esta bien, tu ganas. Es una vida pasada de la que yo no sé nada”, Reigen rápidamente quería retractarse de sus palabras, más el mago no le dio espacio para hacerlo ya que continuó, “Entonces explícame, ¿Si era una vida pasada porque todo se veía igual que ahora? ¿Por qué Shigeo estaba ahí? Y principalmente, ¿Por qué intentaba matarte? ¿No se supone que él es una buena persona? Piensalo niño, nada de eso tiene sentido”.

Reigen no tenía nada con qué responder, se quedó en silencio un largo rato pensando en eso.

–Tal vez tengas razón –dijo con resignación–. No hay manera de que eso sea una vida pasada.

“Ni siquiera es posible que sea tu primera vida antes de que te conociera. Eso fue hace 120 años, estoy seguro que el edificio donde trabajas apenas tiene 30 años desde que se construyó. No coinciden los tiempos en ningún aspecto”.

El miedo que sentía Arataka se calmó lentamente en medio de la explicación, suspiró aliviado y empezó a sentirse cansado. El sueño volvía a reclamar su cuerpo. Ante el largo bostezo que soltó, escucho una risa divertida del mago.

Seré yo (Mobrei)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora