–¿Puedo entrar al club de volleyball?
La pregunta resonó en la habitación, sus padres no levantaron la mirada ni un momento, concentrados cada quien en sus tareas. Su madre sentada en la mesa del comedor frente a su computadora portátil, probablemente cerrando alguna compra importante, su padre miraba una revista mientras descansaba en el sofa. Reigen esperó toda la semana para poder preguntarles a ambos al mismo tiempo, aunque sabía que no sería tomado con tanta importancia aun así quería intentarlo.
–Haz lo que quieras –respondió su padre desinteresado, su madre finalmente pareció reaccionar y lo miró brevemente.
–Pero si vas a renunciar a los tres días, lo mejor sería no entrar en primer lugar.
–En eso tiene razón tu madre, seria un desperdicio ocupar un lugar que no piensas mantener por mucho tiempo –Su padre también volteo a mirarlo, su expresión era seria–. Arataka, tienes que estar seguro de lo que vas a hacer.
–Y-Yo… –Bajo la mirada, observando sus manos y entrelazando las entre sí–. Lo pensaré.
–¿Cómo que lo vas a pensar?
Otra voz diferente a la de sus padres hizo acto de aparición. La habitación ya no estaba, solo un espacio oscuro se extendía hasta donde la vista alcanzaba, pero por alguna razón no tenía miedo. No pudo distinguir bien a quién le pertenecía la voz de antes, se escuchaba como una voz varonil pero se distorsionó muy rápido, sonando a su vez como una mujer y un niño. Respondió a la nada.
–No estoy tan seguro de si podré quedarme. Todos en el equipo son mejores que yo.
Se sentía tan patético, admitiendo sus temores en voz alta incluso si no había nadie que pudiera escucharlo.
–Entonces no lo hagas.
Nuevamente el lugar se iluminó, una habitación diferente apareció frente a él así como otra figura. Una mujer muy parecida a su madre pero que al mismo tiempo, no lo era.
–Si vas a estar tan indeciso, no vale la pena hacerle perder el tiempo a las demás personas que sí les importa. Dime Arataka, ¿De verdad te importa o solo lo haces para llamar la atención?
La acusación caló hondo en su pecho, las palabras le parecieron de lo más absurdas.
–Lo haré –Su determinación pareció sorprender a la mujer que retrocedió levemente–. Incluso si ese lugar no es para mi, voy a tomarlo. Incluso si no hay ninguna playera con mi nombre, tomaré la de alguien más y voy a usurpar su posición hasta que me descubran. Si no pertenezco ahí ¿Qué más da? Haré lo necesario hasta que todos me acepten. Y si nada de eso es suficiente, entonces lo aceptaré, pero no lo sabré hasta intentarlo.
Se puso de pie, su decisión ya estaba tomada. La mujer no lo detuvo, pero sí advirtió con voz amenazante.
–Te lo prohibo Arataka, no tienes mi permiso para unirte al club.
El nombrado se volteo, una fiera mirada se instaló en sus ojos a la vez que pronuncio su respuesta.
–No lo necesito.
Salió del lugar, más que decidido de lo que haría a continuación.
–¿Sabías que estuve en el equipo de volleyball? –No era una pregunta destinada a ser respondida, aún así la mujer a su lado negó lentamente–. Si, aunque solo fui por un par de meses me divertí muchísimo; nunca pensé que me atrevería a hacer algo así pero lo hice y eso me dejó satisfecho un rato. Aunque claro, ahora cada vez que me encuentro a alguien del equipo en los pasillos de la escuela, agacho lo mas que puedo la mirada y sigo mi camino. Creo que en algún momento intentaron acusarme con el director de la escuela pero no había forma de que su queja pudiese proceder, me dan un poco de lastima.
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Seré yo (Mobrei)
FanfictionCuando el mundo cambie y todos también lo hagan Cuando yo cambie y tú también lo hagas No dudes que contigo, siempre seré yo Age swap AU Etiquetas añadidas con el paso de los capítulos
