La vida no se detenía por nadie aunque las circunstancias ameritaran un descanso antes de continuar. No se había detenido por su propia vida, cuando parecía que la corriente arrastraba su cuerpo sin misericordia a las aguas bravas. Ni cuando levantó la cabeza al cielo esperando inhalar aire para sus pulmones, tras haber estado corriendo de lo que creía podía hacer ver lejano sin darse cuenta que lo seguiría toda su vida como lo haría su propia sombra. Un tormento permanente que fungía como recuerdo diario de haber sido amigo de sus propios tropiezos y la forma en la que había preferido ignorarlos antes de pasar lento sobre ellos.
Tampoco se había detenido por sus miedos, su tristeza y la profundidad interminable de los pensamientos que aturdían hasta la realidad. Ni por la súplica constante de paciencia; sus deseos de ser auxiliado. Sus pies predeterminados a arrastrarse sobre superficies rugosas y afiladas. Por su mente dispuesta a soportar de sí mismo y de otros las sobras de la luz que le habían prometido, lo guiarán a la salida.
La salida que lo llevó a soltarse su propia mano para caer de bruces al suelo. Con las rodillas astilladas y los ojos ardiendo. Si pudiera considerarse vivo no lo haría, por llevar a cuestas una vida de la que siempre quiso huir pero no podía.
Y si ya se estimaba muerto, era mejor acabar con cada signo vital que le quedaba. Y morir de verdad.
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SAUDADE.
FanficBill terminó con su vida el mismo día en que nació, tras una historia que no pudo proyectar sin dejar pedazos de sí mismo cada vez que la verbalizaba.