Las consecuencias de una perdida

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Al día siguiente, era la gran llegada de los Tenryuubitos, los dos nobles junto con su hijo adoptivo salieron a presenciarla.
Sabo se quedó en casa, siendo vigilado por un guardia dormitando, el rubio había echo un plan rápido de cómo saldría de allí, pero antes, escribió una carta dirigida a sus hermanos, espero el momento indicado para que aquel hombre ya cayera dormido, vio a una gaviota mensajera posarse en la ventana y le entregó el papel con destinatario a los bandidos de la montaña Colubo.
Se alistó, tomando su chaqueta, sombrero, tubería y lo más importante, su bandera, la había estado preparando ayer cuando nadie miraba. Salió por la puerta tranquilamente y se escabulló entre todos los empleados, luego fue a dar al puerto, que estaba completamente vacío y desprotegido, todos estaban recibiendo a los Tenryuubitos y nadie cuidaba de los barcos, lo primero que hizo fue subir a un navío pesquero, izo su bandera y por fin zarpó al mar, mientras se alejaba de la isla, recién se percató del colosal barco que se acercaba, supo enseguida de quien era y apretó sus puños contra el timón, tuvo que respirar para lograr tranquilizarse y girar para no chocar.

Ambos navíos estaban al lado uno del otro, hasta que el Dragón Celestial que se encontraba en el más grande, le disparó al barco, causando una gran explosión en este, Sabo entró en pánico mientras se sacaba la chaqueta para usarla en un intento de apagar el fuego, volteó su mirada a donde provino el ataque y una furia inmensa lo invadió al ver al Tenryuubito con arma en mano, vio como discutía con el hombre en traje a su lado y supo que quería hundir su barco.
–Mierda–murmuró para sí mismo, mientras observaba la gran luz que venía hacia el.

Luffy abrazaba sus piernas mientras se apoyaba en una pared, ya habían pasado 2 días desde el incendio y aún Ace ni Dadan regresaban, Droga había salido a buscarlos

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Luffy abrazaba sus piernas mientras se apoyaba en una pared, ya habían pasado 2 días desde el incendio y aún Ace ni Dadan regresaban, Droga había salido a buscarlos.
Planeaba seguir llorando hasta que escucho a un bandido gritar el nombre de ambos, todos se levantaron, dejando lo que estaban haciendo e hicieron entre todos un tapón en la puerta, en busca de salir, el más pequeño, por su tamaño pasó fácilmente y observó como su hermano cargaba a la pelirroja, ambos tenían múltiples heridas.

Actuaron rápido y los llevaron a adentro para tratarlos, el pecoso se estaba cambiando de camiseta, siendo que la traía puesta ya estaba bastante arruinada, cuando él se sombrero se le lanzó encima, llorando mientras lo abrazaba.
–¡Luffy! ¿¡Que te pasa!?–grito enojado, mientras trataba de alejarlo.
–Pensé que estabas muerto–explicó con su voz rota.
–¡Imbecil! ¡No puedes ir por allí pensando que la gente muere tan fácil!–lo regaño.
–No seas tan duro con el, estuvo muy preocupado, incluso llegó a ingerir una cantidad normal de comida–mencionó Magra.

El Portgas estuvo unos momentos en silencio, para luego suspirar y corresponder al abrazo de su hermanito, hasta que este se calmase y le pudiera explicar al resto como habían escapado, comenzó a hablar con el Monkey sentado en sus piernas, abrazándolo por el cuello.
Después de vencer al capitán Bluejam, quedaron de por sí bastante heridos, el camino que se había creado ahora estaba consumido por el fuego y Dadan se sacrificó entre las llamas para lograr salir, Ace en esos días se la había pasado robando medicamentos para lograr tratarla y luego llevarla a aqui. Los bandidos tuvieron que separar al menor de su hermano, para dejarlo descansar, luego este fue a afuera a jugar con Pochi y hacer peleas de escarabajos. Al llegar el atardecer, vio a Droga corriendo hacia la casa, con el rostro pálido.
–Oh, oye, Dadan y Ace ya volvieron, no tienes que seguir buscándolos–le informó el azabache con una sonrisa.
–¡DEBO DE LLAMAR A TODOS! ¡ALGO IMPORTANTE PASÓ CON LOS TENRYUUBITOS!

Aquellas palabras hicieron al de 7 temblar, por su preocupación había olvidado que ellos estaban aquí, corrió a adentro y ahora todos estaban al rededor del de rosado, atentos a lo que este les contaría.
–¡S-Sabo está muerto! ¡Zarpó al mar, pero se encontró con el barco del Tenryuubito! ¡Y ese malnacido lo atacó! ¡Su barco explotó!

Un gran silencio se instaló en la habitación, que fue roto por un grito del de 10.
–¿¡Que!? ¿¡Que carajos estas diciendo!? ¡Maldita sea Droga! ¡Está broma no es divertida!–exclamó fuertemente mientras tomaba del cuello al bandido.
–¡No es una broma! ¡Pasó tan rápido que fue difícil de asimilar!

El Monkey calló de rodillas para luego comenzar a llorar, cosa que enfureció aun más a su hermano, que soltó al de rosa, para luego correr hacia la salida, tomando su tubería, pero la bandida no se lo permitió, deteniéndolo estrellando su cabeza contra el suelo.
–¡Ace! ¡No cometas una estupidez!
–¡SUÉLTAME! ¡VOY A MATAR A ESE MALDITO! ¡LO ASESINARE Y COLGARE SU CABEZA COMO TROFEO!
–¿¡ENSERIO PIENSAS QUE UN MOCOSO COMO TÚ LOGRARA HACER ESO!? ¡LO QUE MATO A SABO FUE EL PAÍS! ¡LA REALEZA! ¡LOS DRAGONES CELESTIALES LO SON TODO! ¡SON EL MUNDO ENTERO! ¿¡COMO TE ENFRENTARÁS A ELLOS!?–el pecoso seguía tratando de levantarse, pero la pelirroja se lo impedía–¡Aten a este imbecil!

Sus subordinados acataron y lo amarraron a un árbol de afuera, sin haber parado de intentar liberarse, escuchaba el ruidoso llanto del de cicatrices y esto lo enojaba aún más, claro que quería ir a consolarlo, pero en una situación cómo está, aquellos lamentos solo lo angustiaban más.
–¡MALDITA SEA LUFFY! ¡DEJA DE LLORAR COMO UNA PUTA NIÑITA!–le grito, pero no sirvió de mucho para callarlo.

Eran las 3 de la mañana y el de 10 seguía trincado al tronco, no lograba dormir y aún seguía bastante enojado

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Eran las 3 de la mañana y el de 10 seguía trincado al tronco, no lograba dormir y aún seguía bastante enojado. Escucho como alguien salía de la casa y al voltear a ver, observó que era el Monkey, aún tenía lágrimas recorriendo sus mejillas, el pequeño se acercó y solo se sentó para mirarlo.
–¿Que quieres?–pregunto de forma seca.
–Estoy ma–su hermano lo interrumpió.
–Luffy, juro que si no vienes aquí para desatarme, mejor lárgate–hablo molesto, haciendo que el contrario solo bajara la cabeza.
–Eres un estupido, Ace.
–¿¡Como le llamaste!? ¡Juro que cuando me desaten, te voy a hacer mierda!–le grito, sin importarle si despertabas a alguien, no planeaba lastimarlo, pero seguía estando tan furioso, no con su hermano, si no que con todo.
–¡Escúchame idiota! ¡Si no fuera por Dadan mis dos hermanos estarían muertos!
–¡Pues preferiría estar muerto que estar ahora contigo! ¡Ojalá Bluejam si te hubiera llevado con el!–se arrepintió de sus palabras al notar como el pequeño lo miraba, con miedo.
–¡B-Bueno..! ¿¡Eso e-era lo que q-querías! ¿¡No!?–recriminó, con su voz notablemente rota y con algunos hipidos de por medio, Ace apretó los puños y dejó caer su cabeza, al recordar el por qué le decía eso.
–Lu...escúchame, yo no quería que te hicieran eso.
–¡Lo e-estabas permitiendo! ¡T-Tu sabes que prefiero m-morir quemado que..! Volver a a hacerlo...
–¡Pues yo no quiero que mueras! ¿¡Está bien!? ¡Tu eres mi mundo! ¡Eres mi hermano menor! ¡Y-Yo se que debo de protegerte! C-Cuando supe que por nuestra cuenta no podíamos salir de allí, quería que por lo menos tú sobrevivieras, aunque sea por Bluejam, yo sé que estuve mal y que no debí de decidir por ti, pero si a ti te pasa algo, yo me muero–el contrario se quedó callado–Perdóname...–hubo varios momentos en completo silencio.
–¿Aún quieres que te desate?
–Déjalo así, ve a dormir, tu espalda aún debe de dolerte mucho, para recuperarte tienes que descansar.

El menor se levantó y volvió a entrar a la casa, dejando atrás a su hermano con un nudo en la garganta, ya mas calmado, sin creer las estupideces que acaban de decirle por un enojo por el cual no era responsable.

MarcadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora