Culpabilidad encarnada en silencio

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Los piratas los dejaron levantarse y ahora los estaban llevando hacia su barco, al momento de poder pararse, Ace fue rápidamente a donde su hermanito y le dio su camiseta para que se cubriera, este la agradeció.
–El papá de Sabo no hablaba en serio de los Tenryuubitos ¿o si?–pregunto el Monkey con una voz temerosa, haciendo que el contrario tragara en seco.

El pecoso pasó su brazo por encima de los hombros de su hermanos menor para poder responderle y tratar de darle cierto apoyo.
–Luffy escúchame, ellos solo estarán en el reino Goa, no saldrán de allí.

Sintió el escalofrío que recorrió el cuerpo del pequeño, noto como sus manos comenzaron a temblar y su respiración comenzaba a tener un ritmo anormal, estaba teniendo otro de sus episodios y ahora no tenía ni idea de que hacer, no era capaz de calmarlo el solo y mucho menos en la situación en la que ambos estaban, acaban de quitarles a su hermano y ahora estaban atrapados con unos piratas que probablemente los matarían o torturarían al momento de llegar a su destino.
–¿Quieres que te cargue?–pregunto, sabiendo lo mucho que le gustaba al pequeño.

Este asintió y se subió a su espalda, aprovechando de abrazar a su hermano mayor, que se carcomía tratando de pensar en algo que decir para lograr consolarlo, notaba el terror en su mirada y como su cuerpo temblaba. Sabo no se había ido ni siquiera hace una hora y ya todo se caía a pedazos.
Desde un principio sabía de la inestabilidad mental del menor, pero el rubio siempre podía encontrar las palabras y actitudes adecuadas, lograba calmarlo y evitar la mayoría de sus crisis, sin el, Ace se sentía inútil, el niño aferrado a él se colapsaba y no era capaz de hacer o decir nada, solo guardar silencio, que sabía que no ayudaba en nada.

Desde un principio sabía de la inestabilidad mental del menor, pero el rubio siempre podía encontrar las palabras y actitudes adecuadas, lograba calmarlo y evitar la mayoría de sus crisis, sin el, Ace se sentía inútil, el niño aferrado a él se col...

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Llegaron al barco y fueron bajo cubierta, el Portgas frunció el ceño ya que esto no le agradó, el lugar era muy oscuro y sabía lo mucho que eso le desagradaba a su hermano, en las noches nubladas siempre dormía con algo que logré alumbrar.
Uno de los piratas los separó a ambos en un movimiento brusco y luego los ataron, quedando los dos apoyados en sus espaldas, Ace se contuvo de gritar para no asustar al menor, el pecoso miró fijamente al capitán que estaba sentado en lo que parecía ser su lugar.
–Debe de ser maravilloso ser noble ¿no? Mirar a los demás como basura y dar órdenes absurdas que te beneficien, la vida sería fácil ¿no creen que es genial?
–¿¡Que demonios estas diciendo, maldito!? ¡No hay nada mejor que ser un pirata!–reprochó el pecoso.
–Lo lamentó por ustedes, un huérfano y un esclavo, no estaban al nivel del chico rubio–hablo para luego tomar un sorbo de la botella de vino en su mano–Oigan, desátenlos–sus subordinados obedecieron y los libraron de las cuerdas–¿Por que creen que el hijo de un noble escaparía a un lugar como Terminal Gray?–pregunto como si la respuesta fuese obvia–Vino a desairarse de la gente de aquí, tal como su padre lo hace, el solo se burló de ustedes.
–¡No digas tonterías! ¡Sabo no es así!–grito enojado el de 10, mientras se levantaba, siendo imitado por el pequeño.
–Es cierto, ¡somos sus hermanos!–recalcó, más para sí mismo que para los piratas, el menor.
–¿De verdad? Bien, lo siento–se disculpó mientras una risa tenue escapaba de su boca–Pero ya no molesten a ese chico ¿entendido? Si piensan hacerlo, tendré que matarlos justo aquí, si de verdad lo consideran su familia, mejor olvídense de el.

Aquel discurso hizo recapacitar a Ace, tal ves aquel vil pirata tenía razón, olvidarse de él por su propio bien, apretó los puños en un dilema, el era egoísta, quería poder tener a sus dos amados hermanos a su lado sin importarle las circunstancias.
–¡Pues entonces tendrás que hacerlo! ¡Nosotros no abandonaremos a Sab–el Portgas lo callo, sin querer que continúe, no, ellos no podían darse el lujo de ser asesinados aquí.
–Para ser un sometido, eres bastante impulsivo y desobediente.
–Escúchame amigo, será mejor que no lo llames así, el no es un esclavo–hablo en un tono serio, aún sabiendo que no estaba en posición de amenazar.
–Guau, tranquilo, solo digo que me sorprende que alguien como él, haya logrado "escapar"–expresó, recalcando las comillas en la última palabra pronunciada, recibiendo miradas confundías por parte de ambos niños, así que procedió a explicarlo–Nadie con esa marca lograra escapar.
–¡Eso no es cierto! ¡Luffy es libre!
–Por ahora tal ves si, pero esos nobles ya saben quien realmente es, ese hombre ya lo tiene en sus manos.
–¡Ya cierra la boca y dinos por qué estamos aquí!–grito el azabache mayor, más que furioso por cómo denigraban a su hermanito.
–Quiero que me ayuden con algo, es simple, solo llevar unas cajas a ciertos lugares de Terminal Gray.
–¡J-Jamas te ayudaríamos!–le contesto el de cicatrices, pero fue detenido por su hermano.
–Déjame hablar a mi–volteó su mirada al capitán–¿Cuanto nos pagarás?

Ace miraba de reojo al Monkey, estaba sorprendido de como aún no había colapsado, sus ojos lagrimeaban y sus labios estaban apretados, pero sin hacer ninguna clase de ruido, mientras cargaba las cajas que el pirata les pidió colocar

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Ace miraba de reojo al Monkey, estaba sorprendido de como aún no había colapsado, sus ojos lagrimeaban y sus labios estaban apretados, pero sin hacer ninguna clase de ruido, mientras cargaba las cajas que el pirata les pidió colocar.
–Hoy puedes dormir con una luz, si quieres–le sugirió, sabiendo que el mismo se quejaba cuando el pequeño lo hacía–¿Quieres quedarte en el escondite o salir a cazar conmigo? Porque después de hacer esto, volveremos a casa.

El Portgas trataba de conversar y distraerlo, pero se daba cuenta de como no estaba funcionando, el menor seguía sin pronunciar palabra.

El Portgas trataba de conversar y distraerlo, pero se daba cuenta de como no estaba funcionando, el menor seguía sin pronunciar palabra

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Habían quedado de volver mañana para cobrarle al capitán.
Ahora estaban acostados después de comer una presa que se les cruzó de camino a casa, Luffy había prendido una luz y estaba acostado de espaldas a su hermano, ya se había echo de noche hace una hora y media.
–Ace, ¿sigues despierto?–pregunto en apenas un susurro.
–Si, ¿qué pasa?
–Extraño a Sabo.
–Como dijo Bluejam, por ahora es mejor olvidarse de él–despues de decir esto hubo unos momentos de silencio, hasta que se escucharon los sollozos del Monkey–Oye, no llores.
–El se fue por mi culpa.
–Eso no es cierto–lo consoló mientras se sentaba en un intento de verlo mejor.
–Su padre lo amenazo conmigo, de no ser por mi puta marca, él seguiría aquí.
–Se lo llevarían aunque fuera por la fuerza.
–Pero por la fuerza no habría abandonado su sueño, por la fuerza no nos habría abandonado a nosotros.
–Tu cicatriz no tuvo nada que ver.
–Aún que así fuera, ellos la vieron, vendrán a buscarme a mi también cuando...los Dragones Celestiales lleguen a la isla–aseguró mientras rasguñaba su hombro en un intento de llegar al centro de su espalda.

El Portgas estuvo callado unos momentos hasta que sugirió una idea más que descabellada.
–Y si...¿te quemas de nuevo?

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