Pesadillas a cambio de estrellas

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Estaba congelado mirando la escena tan repulsiva que estaba pasando frente a él, un esclavo había intentado resistirse y escapar, pero el collar que este poseía explotó, veía trozos de él deslizándose por las paredes, principalmente sus extremidades bañadas en sangre y con partes chamuscadas, su cuello totalmente abierto, uno de sus ojos estaba reventado convirtiéndose en solo una masa viscosa, se veía como luchaba por respirar, su mandíbula estaba destrozada y tenía todo lo que quedó de él, completamente quemado, los sonidos que hacía al agonizar eran casi inhumanos.
Luffy quiso vomitar, pero aún así no podía desviar su vista de aquel horrible cuerpo, pero por fin dejo de observar, cuando el amigo de cabello café de aquel hombre trató de escapar de los sujetos que lo tomaron de los brazos, uno sacó algo de su bolsillo y lo echo al hombre descuartizado, era un fósforo, el esclavo ardió, llenando las celdas con el olor de carne quemada.
A su amigo lo tiraron junto con el cuerpo, el castaño se encontraba intacto ya que su collar no explotó, pero al momento de quemarse junto con su compañero, se escucharon los fuertes gritos de este, su piel comenzó a caerse a tajadas y lo que quedaba de sus ojos se deslizaba por su rostro, el fuego ardió por bastante rato hasta que dejó a ambos cuerpos totalmente deformados y carbonizados, con el eco de los lamentos de ambos esclavos, el pequeño jamás pudo dejar de observar aquella horrible escena, los gritos desgarradores se grabaron en su mente, comenzó a forcejear contra sus cadenas hasta el punto de sangrar, queria con todas sus fuerzas irse de allí.

A su amigo lo tiraron junto con el cuerpo, el castaño se encontraba intacto ya que su collar no explotó, pero al momento de quemarse junto con su compañero, se escucharon los fuertes gritos de este, su piel comenzó a caerse a tajadas y lo que qued...

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Despertó, su respiración estaba agitada y gruesas lágrimas salían de sus ojos, su cuerpo estaba bañado en sudor frío, volteó a ambos lado y vio a sus hermanos, esto lo tranquilizó, abrazó sus piernas mientras trataba de borrar aquello de su mente, eso no había sido un simple sueño, era un recuerdo, uno que creyó olvidado, después de todo desde que estaba en el barco de Shanks, dormir con él siempre lograba tranquilizarlo y olvidar por todo lo que vivió, no le gustaba admitirlo, pero formó un gran apego hacia el pirata y ahora que no estaba, volvía a sentirse solo.

Estuvo abrazándose a sí mismo por varios minutos hasta que escucho la voz de Ace pronunciar su nombre.
–Lu, son como las 3 de la mañana ¿qué haces despierto?–pregunto con la voz somnolienta, pero al mirar mejor a su hermanito, hablo de nuevo–...¿Estas bien? ¿Pasó algo?–el menor negó, sin atreverse a responder–¿Y por que estas así?
–T-Tuve una p-pesadilla.
–Hey, tranquilo, las pesadillas no son más que sueños, nada de lo qué pasa allí es real–le explicó en busca de calmarlo.
–Pero está si...está de verdad paso.

El pecoso se quedó en silencio sin saber exactamente qué hacer o decir, así que su mejor idea después de segundos de pensarlo, fue patear a Sabo, para poder despertarlo.
El rubio se levantó algo alterado y al ver que el azabache mayor fue quien lo golpeó, se enojó bastante hasta que vio al de sombrero y entendió el por qué del golpe.
–¿Que pasa?
–Soñó con un recuerdo de cuando era...bueno, tú sabes–le explicó el Portgas.
–Oh...Lu ¿quieres hablar de eso?–el Monkey negó con su rostro aún hundido en sus piernas, abrazándose a sí mismo.

Sabo suspiró y lo abrazó, miró a Ace, esperando que hiciera lo mismo, el pecoso jamás era de dar afecto, pero esta ves no lo dudo mucho para también abrazar al menor.
–Oye, no te conviertas en un mocoso llorón, apuesto que tu sueño no fue tan malo–dijo en un mal intento de consolarlo, lo que causó una mirada amenazante por parte de Sabo.

Los 3 estuvieron abrazados un buen rato, hasta que el más pequeño pudo calmar su respiración y levantar la cabeza.
–Oigan, ¿que les parece si vamos a arriba? Hace algo de frío, pero a esta hora de la noche las estrellas se ven hermosas–sugirió el rubio, recibiendo una leve sonrisa y asentimiento de menor.

Llevaron 2 mantas para ir arriba y sentarse a ver el cielo, una oscuridad infinita con destellos de luz, era precioso, sumando aún el aire fresco y la pequeña brisa.
Ace y Luffy compartían manta, mientas que el tercer hermano apoyaba su cabeza en el más pequeño, que estaba en medio. El Monkey tomó las manos de los dos mayores, haciendo que estos lo miraran.
–Oye, no te acostumbres a las muestras de afecto, que no planeamos hacerlas seguido–le indicó el Portgas, haciendo que al menor se le escapara una risita y luego una gran sonrisa, la cual les fue contagiada a los chicos a sus costados, mientras ambos volvían su vista al cosmos.
–Cuando nosotros tengamos nuestro propio barco, veremos las estrellas todas las noches–sugirió el de azul.
–¿Y por que solo en nuestro barco? Hagámoslo ahora, declaremos el cielo como nuestro–hablo el pecoso–No importa qué tan lejos o enojados estemos, mientras miremos hacia arriba, los 3 estaremos juntos.

Los otros estuvieron de acuerdo. Se quedaron el resto de la noche uniendo puntos hasta que cayeron dormidos.

Al día siguiente Sabo y Ace se despertaron por la luz de la mañana, miraron a su lado y al ver que su otro hermano seguía durmiendo, el pecoso lo cargó para dejarlo abajo y taparlo bien, querían que pudiera descansar por la mala noche que había pa...

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Al día siguiente Sabo y Ace se despertaron por la luz de la mañana, miraron a su lado y al ver que su otro hermano seguía durmiendo, el pecoso lo cargó para dejarlo abajo y taparlo bien, querían que pudiera descansar por la mala noche que había pasado.
Los 2 salieron a cazar y al regresar, subieron al escondite para buscar leña para la fogata y así cocinar la carne, vieron que el azabache seguía durmiendo.
–Oye, Ace.
–¿Mh?
–¿Que crees que haya soñado Lu?
–¿De nuevo estás con esas estupidas preguntas? Seguro soñó con alguien siendo destripado o el mismo siendo torturado, eso le hacen a los esclavos–respondió con insensibilidad.
–¿Como puedes responder así? ¿De verdad el no te preocupa ni un poco? Si hasta anoche lo abrazaste.
–Lo abrace para que dejara de lloriquear.
–Es tu hermano pequeño.
–¿Y?
–¿No te importa que haya sido un maldito esclavo?
–El ya no lo es, Sabo, así que si, no me importa.

Con eso concluyo la conversación y los dos bajaron para hacer la fogata, sin haberse percatado de que él más pequeño los estaba escuchando, ya que se había despertado hacía un rato, pero sin levantarse. Admitía sentirse algo decepcionado y enojado con los sentimientos de Ace hacia él, porque después de todo eran hermanos y aún así seguía sin ser importante para el Portgas.

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