Año 16
10Ka, 50Ma.
Mar Ciónico, Jadre.La inquietud no era una de las cualidades de Isis, no era propio de ella ni cuando fue princesa en Balgüim, ni cuando fue prisionera de Vogark. Ser paciente, afrontar las calamidades con entereza, eso sí era su modo habitual. Pero qué terrible era la inquietud por Maltazar, no saber lo que estaba sucediendo en palacio, no poder hacer otra cosa que no fuera esperar, y esperar... y esperar.
Debido al alto riesgo que corría Maltazar si todo salía mal, el contramaestre Güolec tenía órdenes precisas de proteger a Isis sobre todo lo demás. Una vez puesta a salvo en el compartimento más seguro del Atroxdiom, usaría la nebulosa para "forrar" por decirlo así, al barco, y elevarlo por los aires lo más alto que pudiera.
Maltazar ya vería como arreglárselas. Pero ante todo quería proteger las únicas cosas valiosas que realmente le pertenecían: su esposa y su barco.
El contramaestre le había explicado el modus operandi a Isis, no estando de acuerdo ella con la parte de dejar al capitán solo y sin auxilio.
—Él sabe lo que hace, mi reina —le había explicado el lagarto—. Sus enemigos son los que deberían tener miedo de no cerrar un trato, no al revés.
Con todo, Isis temía por la vida de Maltazar. Por muy inteligente que fuera, por muy sanguinario a la hora de luchar, ella no podía desalojar el miedo que se albergaba en su interior y se le extendía a todas partes. ¿Y si se daba la remota posibilidad que no volviera a verlo nunca?, ¿y si su decisión de regresar a un barco en donde nunca estuvo presa ya no valiera la pena? Sin él, estar en el Atroxdiom perdía sentido. Sin él, a Isis se le desmoronaría la vida.
No. Maltazar no podía perder la posibilidad de un nuevo pacto con la realeza de Jadre. Él debía convertirse en corsario, debía regresar a ella.
Como la inquietud llegó a límites insostenibles, la reina le pidió a Felín que le preparase algún brebaje para relajarse un poco. No tenía sentido estar de aquí para allá sobre la cubierta del barco. Pero la atamarina solo le dio excusas, pues a mucho pesar de ella, los oscuros eran los peritos en crear brebajes de toda clase. Perteneciendo al clan Atamar, solo conocía minerales y raíces para ayudar a la reina con su mal; y puesto que en el Atroxdiom no había ninguno de los ingredientes específicos que Felín conocía, la misión de lograr que su reina se relajara se volvía difícil.
—No obstante, trataré de hacer mi mayor esfuerzo, Alteza.
—No te preocupes amiga, yo misma prepararé algo.
Isis podría ser albina, pero seguía teniendo los dotes de su clan. Sin embargo no es que fuese muy diestra en esa labor, pues había nacido y madurado como princesa del alcázar de Dlor, y siempre había contado con sirvientas que le preparaban lo que necesitara. El resultado de su fórmula quedó bastante concentrado, y más que relajarse, Isis logró propiciarse un sueño plácido. No quería dormirse, quería estar despierta esperando a su esposo. No obstante los párpados se le cerraron y su mente comenzó a apagarse. Se recriminó de haber preparado mal el brebaje. Aunque su último pensamiento, ya arropado por el cálido sueño, fue que quizás sus verdaderas intenciones, ocultas y tímidas, la habían inducido a preparar justo la fórmula que necesitaba.
꧁☠︎༒☠︎꧂
Maltazar caminaba seguro entre cuatro guardias fayremses que lo guiaban por el vestíbulo principal, dos delante y uno en cada lateral. Y detrás de ellos, dos gigantes, verdugos del Atroxdiom, seguían los pasos de cerca.
Las botas de punteras anchas del rey y capitán pisaban con certeza sobre el mármol pulido. La capa completamente roja con el lado interno color tafetán y arabescos dorados le aportaba la distinción que ameritaba. Cuando los guardias llegaron a una puerta doble, tan alta que tocaba el techo, Maltazar endureció su expresión. Había llegado el momento crucial.
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LEGENDARIOS3️⃣ENTRE LAS GARRAS DE UNA BESTIA
Fantasy3️⃣ ⚜TERCER LIBRO DE LA SAGA LEGENDARIOS⚜ La belleza es poderosa, pero una buena dama conoce el peligro que se esconde detrás de la belleza. Y ahora el peligro es una bestia, convertida, forjada por el poder de las estrellas en algo que no era. Si a...