¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
O no hay nadie, o están decidiendo ignorar mi presencia a fuera de su casa.
-Mierda -susurro.
Estoy estresada y con miedo.
Más con miedo.
De seguro voy a agarrar una hipotermia por salir sin abrigo, si tan solo...
-¿Quién eres tú y qué haces plantada en la puerta de mi casa?
Me quedo quieta.
No es una voz ronca. No asusta.
No manda escalofríos a mi cuerpo.
Es la voz de una niña.
Una niña muy bonita.
Pelirroja de cabello ondulado-lacio, su piel está muy pálida, quizá por el frío, pecas en sus mejillas y unos hermosos ojos verdes que me inspeccionan de arriba a abajo con el ceño fruncido.
Al menos mi teoría es cierta.
Sí son nuevos vecinos y no espectros merodeando.
Decido hablar.
-Eh... yo...
Me interrumpe sin dejarme decir nada más
-Déjalo -se asoma al interior de la casa -. ¡MARIO!
-Espera, ¿qué...?
-Shhh.
-Pero yo...
-¡Shhh!
Sin saber qué hacer, opto por hacerle caso y callarme.
Mario debe ser su padre.
Me quedo en mi sitio esperando.
Me sigue viendo y parpadea cuando ve mis ojos.
-Tus ojos son muy lindos.
-Oh, muchas gracias -sonrío -. Los tuyos también son muy lindos.
No dice nada, no me devuelve la sonrisa y me cuestiono si es real o estoy hablando con una muñeca.
Está por decir algo cuando alguien aparece.
Es alto, y admito que muy apuesto; su cabello es oscuro al igual que sus ojos.
¿Sí es su padre? Se ve muy joven y lo único que tienen en común es su tez pálida.
La niña parece una pulga a su lado.
-¿Qué pasa, Aris? -le pregunta a la niña.
«Muy lindo nombre»
Su voz no es era ronca ni da miedo, todo lo contrario, es más bien... tranquila.
«Este no es»
-Una desconocida está plantada en la puerta -dice ella-Oh. Espera, ¿solo yo puedo verla? ¿Es invisible?