Capítulo 32.- Harry Potter

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Desperté y Severus ya no estaba a mi lado, ahora se encontraba en la silla de madera durmiendo en completo silencio, la luz grisácea de los primeros rayos se colaba por las ventanas de la enfermería, al menos ya sentía mis piernas, algo entumidas, pero ya no molestaban tanto y a mi diestra Draco roncaba como su padre, lo miré detenidamente, seguía siendo una mezcla perfecta, los ojos de mi hermano, la nariz de Cissy, mentón y boca de Abraxas, y esas eran mis cejas.

Hubiera dado mi vida sin pensarlo por él, ahora entendía perfectamente a Lily Evans.

Volví a ceder al sueño después de beber algo de agua.






Corría, corría por un prado, sabía que alguien me perseguía, podía escuchar las palabras de Alecto y las pisadas detrás de mi.

-Eres igual de cobarde que tu hermano, perra creída y arrogante.-

-Venganza.-

-Te daré una lección Malfoy.- Esa era la voz de un hombre.

-Todo esto es tu culpa.-

-Fuiste y eres una malagradecida, por eso tu padre murió en tu cumpleaños.-





Mi conciencia regreso, pero me negué a abrir los ojos hasta tallarlos.

-¿Cómo te sientes?-

Espere encontrarme con los ojos atentos de Severus, pero la mirada aguda de Yong-Sun me miraba expectante lo cual me hizo sentir incomoda, mi primera reacción fue cubrirme.

Realmente Park me agradaba, pero aun no tenía la confianza para que me viera dormir o en pijama, Draco era mi sobrino, lo había cuidado siendo un bebé y Severus lo conocía desde los once años... no era lo mismo.

-Yong-Sun...- Mire para todos lados, Madame Pomfrey se encontraba vendando el tobillo de un niño de primer grado hasta el otro extremo del salón.- ¿Qué hora es?

-Mmm... bueno, deben ser pasadas las once, ya casi medio día.- El silencio no fue tan cómodo.-Se que no debes querer hablar, pero, mis compañeros vendrán a hacerte unas preguntas.

-¿Sabes a donde fue Severus?- Su mandíbula se tenso.

-No. ¿Pero necesitas algo?-

Me trate de incorporar sentándome en la camilla, Park ofreció su mano, no quise ser descortés así que la tome.

-Yo...- Me sostuve la cabeza, las voces de la pesadilla aun se mantenían, debía ser efecto de la amapola.- Quería un té.

-Yo iré tu no te preocupes.-

-Gracias, quería un té de...-

-Canela. ¿Cierto?- Sonrío ampliamente.
Quería uno de menta, pero era tan atento que no quise corregirlo, así que asentí. Park salió rápido por la puerta.

-¿Cariño como te encuentras?- Poppy me sonrió acercándose.- ¿Aun duele? Severus fue muy inteligente al pensar agregarle amapola como calmante.

Asentí sonriendo.

-No se despego de ti hasta el alba, tampoco el joven Malfoy.-

-¿Y donde están ahora?-

-Oh, Minerva los mando a comer, ella también estaba aquí, pero llegaron más aurores a cubrir el caso y fue requerida.-

-¿Cree que me pueda ir hoy?-

-Cariño, tus huesos deben de descansar un poco más, al menos hasta mañana...-

-Perderán las clases si me quedo aquí.-

-Severus las dará por ti, eso dijo él, no te preocupes.- Me colocó un abrigo tejido.- Aquí tienes, si recibes visitas no te sentirás incomoda.

Carpe Diem (Severus Snape)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora