Al abrir mis ojos pude notar una tenue luz azul que se filtraba por las ventanas redondas de la habitación, solo quedaban brazas en la chimenea y las velas ya se había apagado, el domingo apenas iniciaba y Asteria seguía recostada sobre mí, la resaca no era tan molesta si la recompensa era despertar con su brazo rodeándome.
Tendría que hablar con Draco, al menos debía hacer eso por ella, con cuidado me deshice de su agarre tratando de no molestarla, bueno, Asteria Malfoy no era la persona más silenciosa al dormir y tampoco tenía el sueño ligero.
En silencio me prepare para salir en búsqueda de ese chiquillo llorón, una vez aseado, deje mi capa envolviendo su cuerpo.
Como alma que lleva el diablo entre a la sala común de Slytherin azotando la puerta, los pocos estudiantes giraron al verme, unos en pijama, otros apenas yendo a desayunar, Malfoy debía seguir en su habitación.
-Señor Zabini salga y espere afuera hasta que se lo indique.- El joven recién despierto se apresuró en salir de allí.
Draco seguía dormido, tire sus cobijas con fuerza.
-¡Hey!- Dijo despertando molesto hasta que se topó con mi rostro y su expresión cambió a miedo.
-Más te vale que vayas y le pidas disculpas a tu tía, niño.- Mascullé entre dientes.
Draco me miro confundido por unos instantes.
-¿Por qué haría eso? Lo que le dije es verdad...-
Lo tomé por la pijama y comenzó a temblar pasando saliva.
-Escúchame bien Malfoy, ¿no ha pasado por tu cabeza cómo sería tu vida en este momento si Cárites Asteria con la mano en la cintura se hubiese negado venir a ayudar al delincuente de su hermano y hacerse cargo de su tonto sobrino?-
El muchacho solo parpadeaba sosteniéndome la mirada.
-¿Quien crees que se hubiera hecho cargo de ti? ¿Tu tía favorita Andrómeda, la que odia a tu madre?- Relaje mi agarre.- ¿Tu solo te hubieras enfrentado al Ministerio?
Bajo su mirada con pena.
-Así que Draco, mide bien tus palabras y deja de lloriquear, ve y discúlpate.- Solté mi agarre.- ¿Bien?
-Sí, sí lo haré...-
...
Solté un quejido agarrando mi cabeza y luego tallando mis ojos para acostumbrarme a la luz del entorno, un agradable olor masculino me envolvía, provenía de la suave tela negra que me cubría.
-Amortentia...-Susurré.
Parpadeé un par de veces más, hasta que entendí, me senté de golpe con rapidez, lo que hizo que mi cabeza girara... la resaca mágica.
El miedo se apoderó de mí cuando redescubrí donde me encontraba, claro... el wisky de fuego había hecho sus efectos.
Esto era malo, muy malo...
Casi corro de ese sillón, ¿dónde estaba Severus? No lo sé, y no me quedaría a averiguarlo, rápidamente fui hacia la puerta, pero antes de abrirla me detuve.
Primero Peeves... y ahora esto, si me veían salir así, con esta estúpida pijama... tampoco podía salir con la capa de Severus puesta. Estaría muerta.
¡Demonios!
Solo había una opción... la aparición, cerré mis ojos sacando mi varita.
-No vomites, no vomites...-
Pronto la extraña sensación me transporto a mi habitación, con el estómago increíblemente revuelto, tanto que no pude cumplir con lo de no vomitar.
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Carpe Diem (Severus Snape)
Fiksi PenggemarElegimos amar, pero no podemos elegir cuando dejar de hacerlo... Hogwarts lucha por volver a su gloria después de la guerra, el destino entrelaza de nuevo a unos viejos conocidos. Dándoles la oportunidad de redimir sus errores y una segunda oportuni...
