Capítulo 38.- La confrontación

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Miércoles 30 de diciembre de 1998
Claremont square, Londres.

-Me alegra que hayan podido venir.- Andrómeda sonreía dejando la bandeja de galletas de mantequilla en la mesa.

-Gracias por los regalos.- Tonks acunaba al bebé en sus brazos, el pequeño Teddy no dejaba de remolinearse alzando los brazos hacía Draco, que trataba de ignorarlo.

-No es nada, estamos felices de que le hayan gustado a Teddy.-

-Felicidades Snape, al fin atrapaste a Malfoy.- Escuche murmurar a Remus a mi espalda.

-Silencio Lupin.-

-¿Pasaron la navidad aquí?- Me anime a preguntar.

-Fuimos con los Weasley, pasamos la navidad con Harry, y en año nuevo será lo contrario. Harry vendrá con nosotros.- Remus se rasco la nariz.- Por cierto le gusto el regalo que le enviaste Snape.

-Me alegro.- Se limito a decir Severus, lo mire confundida pero no dije nada.

Pasamos la tarde con ellos, Andrómeda hablaba más con Draco cada vez y el le permitía (a regañadientes) entablar la conversación; de lo que no estaba muy segura era de la relación entre Remus y Severus, no parecía haber ni la más mínima química o reconciliación, sabía que habían trabajado juntos, pero eso no parecía menguar la enemistad.

Pasamos la tarde con ellos, Andrómeda hablaba más con Draco cada vez y el le permitía (a regañadientes) entablar la conversación; de lo que no estaba muy segura era de la relación entre Remus y Severus, no parecía haber ni la más mínima química o ...

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-Se atrevió tres veces Asteria, tres veces, a llamarme Quejicus...- Entramos en la mansión mientras Draco subía a su habitación.- ¡¿Lo escuchaste?!

-Sí, lo escuche.-

-¡Tu también te ríes! Por eso te llevabas tan bien con Sirius...-

-No, juro que no. Jamás me agrado que te llamarán así.-

Deje mi abrigo en el perchero, mientras que recogía los guantes de Draco que había dejado botados.

-Pero no crees que... ¿ambos deberían dejar eso de lado? Ya paso tanto tiempo y han vivido tantas cosas.-

-No.- Espetó molesto. Bufé ante la seca respuesta, comenzando a ordenar algunas cosas del vestíbulo.

-Tú me dices Asteria todo el tiempo y no te reclamo, cuando sabes perfectamente que ese nombre y yo no nos llevamos.- Argumente.

-Si sabes que Asteria, es la diosa de las estrellas y las profecías... no entiendo por que no te gusta.-

-Es el nombre de mi madre.-

-Cómo sea, me rehúso a llamarte Cárites, todo el mundo lo hace.-

Severus desapareció por el corredor hacia la cocina, a su regreso trajo dos tazas de té y yo acomode los cojines y los libros que cada uno leía, no habíamos perdido el toque de nuestra sincronía, cuando estudiábamos juntos esto era lo que hacíamos, para después intercambiar los objetos de nuestras manos.

Carpe Diem (Severus Snape)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora