El guardia dorado y yo somos enemigos desde el primer día que entré al aquelarre del emperador, no creía que era capaz de llegar a tener algo romántico con el guardia dorado y pensé que no llegaríamos ni a ser amigos, pero vaya que estuve equivocado...
-Y compañías...-Dijo la enana, desviando su mirada de Hunter y fijándola en mí, para luego ver a Philip-¡Son unos cobardes!
-Ya cállate, puta del emperador-Dijo Philip enojado y se puso en frente de nosotros dos, colocándose en guardia y frunciendo el entrecejo-Philip... Esa no es forma de hablarle a tu superior-Exclamó una fría voz detrás de nosotros. Nos volteamos y vimos a un hombre alto de tez pálida, ojos celestes idénticos a los de Philip y cabello largo y con varias canas, sin mencionar que tenía muy pocos mechones cafés, ah! Y arrugas.
Hunter se aferró a mi brazo y pude sentir que temblaba, sin mencionar que al tenerlo cerca pude oir que se le iba complicando respirar-Vaya que cayeron redonditos a mi trampa... Se creen que soy estúpido?...-Preguntó el Emperador Belos con voz gélida y observandonos fijamente, su mirada provocaba que se me seque la garganta y un poco de presión en la boca del estómago-Un poquito sí- -Exclamó el hijo del emperador y rápidamente este recibió una ráfaga de energía que impactó contra su pecho e inmediatamente voló por los aires-...Que el niño Blight y... Philip, no iban a venir a rescatar a Hunter?-Terminó de hablar el emperador y a medida que se iba acercando a mí, Hunter se aferraba más a mí y me tiraba hacia atrás, retrocediendo-Ven, Hunter... O ya no quieres más a tu tío? Vas a reemplazarme con esta... Abominación de brujo?-Hunter no habló, solo tembló como un flan, lo miré de reojo se separó de mí, alejándose mucho más de Belos. La expresión del mayor cambió a ser una seria, sus ojos celestes brillaron y unas franjas verdes salieron en el rostro del mayor de edad.
-¿Por qué no quieres verme? ¿Acaso ya no me quieres?-Habló, calmando la voz, siendo más suave, pero sabía que Hunter no se tragaría más los falsos versos de su tío, de un segundo a otro, Belos estiró su brazo hacia Hunter, en ese instante extendí mis manos hacia el suelo, invocando zarcillos verdes y robustos que se entrelazaron con una velocidad asombrosa. Así como si tuvieran vida propia, los lazos de alguna planta de por ahí se elevaron formando un muro alto y espeso, las enredaderas de trenzaron y frotalecieron, creando una barrera impenetrable, en el cuál el brazo de Belos se estrelló contra el muro. El adulto gruñó molesto y su cuerpo comenzó a desfigurarse, pareciendo derretirse y transformándose en una bestia un poco más de 2 metros de altura. Al entretenerme viendo lo que le sucedía a Belos, una de mis mejillas comenzó a arder y a gotear sangre por un hechizo que Kikimora me lanzó, ella rió a carcajadas.No tuve tiempo de reaccionar antes de que el caos se desatara por completo. Hunter, aún temblando, miró alrededor frenéticamente en busca de una salida.
Pero yo estaba con la intención de cuidarnos, adelantando un paso, mi rostro determinado a pesar del miedo que me invadía. En un rápido movimiento, alcé mi mano izquierda y lancé un hechizo hacia Belos, quien nuevamente se dirigía a Hunter, la bestia/Belos rugió, esquivando el ataque, pero no me detuve. Con precisión y casi sin pensarlo, conjuré un segundo hechizo, que de repente se desvió, volviendo a gran velocidad a mí, la luz de mi hechizo me envolvió y md desplomé por el suelo, perdiendo la consciencia inmediatamente.