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Emira volvió a mi mente luego de varios días de su muerte, volviendo ese vacío en el centro de mi corazón, sobre mi frente y apreté el nudo de las tiras de mi bata, moviéndome con más rapidez por los pasillos asi por fin llegar a mi habitación.
Pasé por el pasillo de la última vez, de dónde Hunter me tuvo que sacar... El sótano, recordar todo lo que había no hizo más que darme náuseas, fruncí el entrecejo y seguí caminando claramente sin frotar mis sienes.
Le dí un empujón a la puerta de mi habitación y me tiré directo a mi cama, pero recordé que tenía la bata puesta, así que decidí vestirme... Bueno, colocarme un bóxer y ya, no me gusta dormir con más ropa que no sea esa.Ahora sí me tumbé en mi cama y me demoré unos pocos segundos en buscar una posición cómoda para poder dormir un poco, sabía que una pequeña siesta me ayudaría a no sobrepensar.
Abrí los ojos y me senté en mi cama, mi mirada atrapó un pequeño regalo sobre mi mesa de noche, miré hacia la ventana y me encogí de hombros, el sol ya se había escondido-Parece que dormí toda la tarde...-Hablé para mí mismo y me incorporé para agarrar el regalo.
Me senté en mi cama por segunda vez y coloqué el regalo sobre mi regazo, quitando con la punta de mis dedos el listón color lila de la caja. Cuando estuve por retirar la tapa del regalo, algo cubrió mis ojos, eran unas manos largas y frías-¿Quién soy?-Preguntó una voz familiar acompañada de una carcajada.
Posé mis palmas sobre las manos para jadear con intriga, una sonrisa no demoró en aparecer cuando reconocí quién era. -Emh... Manoplas?- -Pregunté.
-Nu-huh -Exclamó aquella voz y otra risita se hizo presente en mi habitación, si no era Amity, entonces... Quién era?
-¿Te rindes Edric?-Preguntó la voz femenina que me cubría los ojos, yo asentí suavemente con la cabeza. Era extraño, ya que sabía quién era la persona pero no me salía el nombre...
Lentamente las manos dejaron de cubrir mi visión, abrí los ojos y sentí una punzada en el pecho.-¿Por qué me miras así hermanito?-Preguntó Emira con una sonrisa, fruncinel entrecejo y me incorporé, tirando el regalo al suelo accidentalmente y acercándome a ella con confusión, me incliné hacia delante y miré de cerca su cuello. Notando que no había marca de ninguna cicatriz, me volteé a ver la pared aún más confundido que antes y volví mi mirada a ella.
-¿N-no estabas muerta?-Tartamudeo con nervios e iniciando a frotar mis propias manos por la ansiedad, ella se acercó a mí y me dio un pequeño golpe en el hombro para seguir sonriendo-¿Muerta? ¿Yo? Ed, me estás viendo frente tuy... Eh?-Yo la interrumpí, abrazándola con algo de fuerza.
-¿Qué mierda te pasa Edric? ¿Tanto me extrañaste? Y eso que no nos vemos hace un mes jaja-Dijo ella, oírla hablar me daba cierta sensación de tranquilidad, me aferré a ella y la apreté con mis brazos, dejando caer algunas saladas lágrimas-¡Yo no quería que te maten!¡Debí protegerte, soy un cobarde al no hacerlo!-Decir todo ésto me aliviaba, sentía un pedo menos de encima.
-Edric...
-¿Huh?
-Es tú culpa, no voy a negarlo, fuiste un cobarde en no cuidarme. Por tu culpa estoy muerta.
-Lo sé...- Lo siento.
-Edric, por tu culpa estoy así.
-¿Eh?-Me alejé de ella con un dolor fuerte en el pecho y la miré, ahora se veía... Mal, otra vez su cuello estaba sangrando con un profundo corte en el cuello. El temor se apoderó de mi cuerpo y le paralicé, sus ojos estaban completamente blancos y su tez estaba mucho más blanca que de costumbre.
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¿Golden Guard..?// Goldric
FanficEl guardia dorado y yo somos enemigos desde el primer día que entré al aquelarre del emperador, no creía que era capaz de llegar a tener algo romántico con el guardia dorado y pensé que no llegaríamos ni a ser amigos, pero vaya que estuve equivocado...