Ninguna de las dos habla, mientras caminamos rumbo a la casa, pero es evidente que hay demasiado en nuestras mentes. Después de que terminara su chequeo, el médico pidió hablar conmigo a solas, solo para confirmar mis peores temores. Mi madre tiene el virus R. Ha dicho que se encuentra en la fase inicial, que podemos detenerlo, salvarla, pero... ¿Cómo? No tenemos los medios. El papel que guardo dentro de mi ropa pareciera quemar y reclamar mi atención con cada paso que doy. Lo sé, solo hay un modo de conseguir las cosas aún más difíciles, como los tratamientos y es convirtiéndote en un donante. Lo mismo ha sugerido el médico, aunque no de manera directa como el otro hombre, ha insistido que debo hacer todo para conseguirlo. Ni todos los créditos que podamos reunir con mi padre bastarían y solo seríamos puestos en la mira.
―¿Qué debería preparar de comer? ―pregunta entusiasmada, cuando estamos alcanzando la zona exterior de la ciudad, haciendo que la mire.
―Tienes que descansar ―digo logrando mantener mi voz tranquila.
―Estoy bien.
«No, mamá. No lo estás», pienso con pesar.
―El médico dijo que necesitas reposo. ―Él prefirió no hacerle saber su condición, pero por la manera en que mi madre me mira, sé que lo intuye―. Mai se puede hacer cargo.
―Es solo una niña, Gema. ―En eso concordamos, no obstante, en este mundo la niñez termina demasiado rápido, nunca se es demasiado joven para luchar por tu vida―. Tú también eres muy joven para pasar por esto ―murmura como si adivinara mis pensamientos―. Lo siento.
Me obligo a parpadear y mirar alrededor. Algunas personas intercambian cosas por alimentos, otras cargan sus cosas, intentando venderlas en la zona cercana al muro.
―Pronto seré mayor y Mai es muy inteligente. Y lo más importante, mamá, no tienes por qué disculparte.
―Ustedes son tan especiales, demasiado especiales. ―Los gritos son tan repentinos, como el movimiento agitado de las personas, que comienzan a correr en nuestra dirección. Sujeto a mi madre del brazo, viendo los rostros llenos de temor y como el caos se desata―. ¿Qué está pasando? ―pregunta al mismo tiempo que frenamos, apartándonos de un par de hombres.
―¡Repudiado! ¡Hay un repudiado! ―la voz ahora es clara y hace que todo tenga sentido.
Mi primer pensamiento es enfrentarlo, pero el brazo que sostengo me hace detenerme. Tengo que sacar a mi madre de aquí.
―Tenemos que irnos ―grito, esperando hacerme escuchar por encima de las voces desesperadas; sin embargo, mi madre no se mueve―. ¡Mamá!
Giro el rostro, siguiendo su mirada, y lo veo. Una enorme figura, que prácticamente ha dejado de ser humana. Sus movimientos son torpes y descontrolados, su enorme hocico está manchado de sangre. Corre detrás de un par de personas, sus garras barriendo el espacio que los separa. Si los alcanza, los matará. Tengo que hacer algo, pero no tengo un arma o espada.
―¡Corre! ―ordeno a mi madre, recogiendo un pedazo de madera cercana a mí y avanzo, sin pensarlo dos veces. Ruego internamente para que mi improvisada arma resista.
―¡Gema! ¡¿Qué haces?! ―grita ella intentando detenerme, pero consigo librarme y echo a correr.
Elevo la tabla como si de una espada se tratara, fijando mis ojos en su cabeza, si lo aturdo lo suficiente, podre terminarlo o al menos tener oportunidad de buscar alguna otra cosa. Pero no hay tiempo, prácticamente se encuentra sobre ellos. No llegaré a tiempo.
―¡Oye! ―la voz de una mujer se escucha sobre el tumulto y parece capturar la atención de la criatura, que se detiene de golpe―. ¡Aquí! ¡Mírame! ―Lentamente se vuelve, observándola. Ella está a solo un par de metros de la cosa; es una chica, no puede ser mayor que yo, su ropa está rasgada y manchada de sangre. Sostiene un arma, una de las viejas armas de pólvora, su cuerpo tiembla mientras se acerca a la bestia. Quiero gritarle que se aleje, pero no parece temerle―. Lo siento, Aldo ―solloza elevando el cañón y sin titubear, le dispara en el pecho. El animal se tambalea y gruñe, pero no ataca. Por un instante creo ver un atisbo de humanidad en sus ojos; ella no espera, cambia su enfoque, apuntando a la cabeza del repudiado. Se desploma pesadamente, elevando una cortina de polvo. La chica también se deja caer de rodillas y para mi desconcierto, pasa su mano por el rostro deforme del repudiado―. Lo lamento tanto ―murmura, su expresión es fiera, pero llena de dolor.
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La donante (#1 ) *Resubida*
WampiryLibro 1 de la Saga La Donante. En unas semanas iniciare a publicar los capítulos. ¡Atentos! Un mundo donde la sociedad esta formada por humanos y vampiros... Una chica dispuesta a todo por salvar a su familia, un misterioso vampiro y una conexión...
