#30; Lo que habla el corazón

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-Daisuke. Eijiro no está en su habitación.

Fue la voz preocupada y cautelosa de su esposa estaba acompañada por un guardia real lo que se escuchó.

El aludido dejó a un lado lo que estaba haciendo para mirarla.

-¿Revisaste en el jardín? ¿En la cabaña?

-Sí, revisé allí y en su campo de flores, y Takahashi,- Señaló fugazmente al guardia a su lado. -Me ayudó a revisar detrás y alrededor de la cascada. No está en ninguno de esos lugares. Y ya hablé con Mina y el joven Kaminari y dicen haberlo visto por última vez ayer, poco después de nuestra reunión, cuando se fue a su habitación a dormir.

Daisuke entonces se levantó de su trono para caminar hacia su esposa. Un mal presentimiento empezando a infiltrarse en él, mas trató de no precipitarse y terminar llegando a conclusiones de inmediato. Una vez que la tenía frente a él, habló.

-¿Tal vez haya ido a algún lugar de la ciudad? Aunque no se suponía que hiciera algo como eso, con el segundo ensayo de la boda siendo hoy. Tendremos que mantenerlo más vigilado o causará problemas haciendo lo que se le plazca.

La mirada de Keiko se vio perdida con ansiedad por unos momentos, hasta que volvió a mirarlo a los ojos de nuevo.

-No, Daisuke, su chofer está aquí. También había pensado algo parecido pero no. Ya de por sí es raro que se haya ido de su habitación antes de que alguien fuera a verlo. Y no es solo eso. Cuando entré a su habitación, noté que todo se veía desordenado, incluso más de lo usual: muchos de sus cajones estaban abiertos, la ropa en su closet estaba esparcida por todos lados, la televisión seguía encendida. Algo anda mal, Daisuke. ¿Y si algo le pasó a Eijiro?

Antes de que él pudiera responder nada, escucharon una voz familiar llamándolos.

-Sus majestades.- Era Ashido, inclinándose mientras saludaba.

-¿Qué sucede, Mina? Estamos ocupados ahora mismo.- Respondió el ojiazul.

-Es sobre Eijiro. Después de que Kami y yo lo buscáramos por todo el jardín luego de que su Majestad nos preguntó por él, yo fui sola a buscarlo a su habitación, pensando que para ese punto tal vez ya habría regresado allí, como no lo encontré decidí llamarlo ahí mismo y...- Sacó algo de detrás. -Su teléfono estaba entre sus sábanas. Siempre lo lleva con él.

Daisuke volteó a ver a la reina al escucharla soltar un suspiro tembloroso. Se miraron a los ojos por unos segundos, y tomaron una decisión en silencio, para luego asentir mutuamente.

-Gracias, Mina.- Comenzó el rey.

-Takahashi.- La mujer de ojos rubíes llamó al único guardia que presenciaba la escena.

-A su servicio, Su Majestad.

-Hazle saber al resto de los guardias sobre mi orden: que busquen al príncipe por todo el terreno del palacio. Y traten de llamar la atención lo menos posible. No necesitamos que esto se vuelva un escándalo, mi hijo debe de estar cerca.

-Si no logran encontrarlo aquí, notifíquennoslo y envíen a 7 brigadas a buscar en la ciudad.- Añadió el ojiazul.

-De inmediato, Sus Majestades.- Seguido de esto, se retiró.

-Mina. Ni tú ni Denki deben de comentar esto con nadie. No queremos que la gente se preocupe innecesariamente; Eijiro seguro aparecerá dentro de poco.- Le pidió el rey.

-De acuerdo, Su Majestad. Regresaré con Kaminari.- Hizo una última reverencia antes de irse también.

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Las flores de nuestro amor || kiribakushimaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora