#7 Sorpresas

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Salón de actos, Ayuntamiento de Tokyo.

Un estruendoso sonido de aplausos resuena en el enorme salón dónde está teniendo lugar la gala. Takura se levanta de la mesa en la que hemos cenado, se pone en pie tras oír su nombre y se dirige hasta la tarima dónde el alcalde de Tokyo acaba de nombrarle como el nuevo jefe de policía de la ciudad.

Yo aplaudo con alegría, Takura es un gran policía y sin duda se merece ese nombramiento. Todo el mundo es consciente de que su ascenso se debe a razones políticas. En poco más de seis meses hay elecciones municipales en Tokyo y debido al incremento de crímenes y conflictos perpetrados por Ren Keitani y los suyos, las encuestas electorales muestran al actual alcalde como el claro perdedor en las próximas elecciones. El rival del dirigente actual es prácticamente un misterio, sólo se sabe su nombre y algún otro dato impreciso, pero su principal reclamo en la campaña electoral no es otro que acabar con el mayor de los Keitani y su peligroso grupo de crimen organizado. Y eso, tiene una gran importancia para los ciudadanos de Tokyo.

El actual alcalde, con el nombramiento de Takura está intentando poner solución e incluso mejorar la promesa de su rival electoral; el único objetivo de mi pareja como jefe de policía es eliminar a Ren Keitani y su imperio criminal.

Si en estos próximos seis meses Takura consigue eliminarle o por lo menos lograr que su reinado se tambalee, las encuestas y por tanto los resultados de las elecciones, se inclinarán a favor del actual alcalde.

Takura sube al escenario y yo le observo con una sonrisa. Le da la mano al alcalde y éste le hace entrega de la placa que lo nombra como máxima autoridad policial de la ciudad.

Los aplausos y silbidos se incrementan mientras Takura se acerca al estrado en el que hay un micrófono ante el cual tiene intención de iniciar su discurso.

Mi chico espera a qué el clamor de los aplausos cese y finalmente, comienza a hablar.

—Buenas noches a todos los presentes —saluda inclinando con respeto su cabeza—. Antes de nada, quisiera agradecer al alcalde la confianza depositada en mí. —Reconoce con sus palabras al hombre situado a su derecha, éste asiente en conformidad—. Cómo a todos vosotros y a nuestro alcalde, me preocupa muchísimo la actual situación de nuestra querida ciudad. No voy a andarme con rodeos porque soy un hombre directo y tiendo a afrontar los problemas de frente, y esta ciudad, hoy por hoy, tiene un problema enorme que no es otro que Ren Keitani, el mayor criminal de Japón. —Un gruñido de odio resuena entre el público—. Tokyo está a punto de ser engullida por el hombre más sádico y con menos escrúpulos del crimen organizado y os prometo, que lo daré todo para evitar que eso ocurra —sentencia, un fuerte y multitudinario aplauso vuelve a inundar la sala y Takura alza su mano pidiendo calma—. Como muchos de vosotros sabéis, desde hace más de diez años he formado parte de la élite de la policía secreta, y en una de mis misiones encubiertas, conocí en persona a Ren Keitani —Un suspiro de estupor generalizado recorre la sala y yo tuerzo el gesto al percatarme de que Takura jamás me ha hablado de ese encuentro—. Trabajé por meses con él codo con codo jugándome el pellejo, pero gracias a ello, sé el modus operandi de Ren Keitani y su grupo de Kendo —afirma con seguridad—. Hay que conocer al enemigo para poder vencerle y por suerte, cuento con mucha información, información que va a ser clave para poder detener su reinado de caos y destrucción —sentencia con convicción, oigo a mi alrededor gestos de emoción— ¡Voy a acabar con Ren Keitani y os prometo que, en unos años sólo será un mal recuerdo! —exclama alzando el puño en gesto de victoria.

La totalidad del público se pone en pie y aplaude con énfasis a Takura, oigo varios gritos de "A la mierda con Ren Keitani" o "Elimina al maldito Keitani" mientras el público enloquece y corea el nombre de mi pareja con felicidad.

El pecado de amar a tu enemigoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora