#14 Misión de asalto

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Han pasado casi dos semanas desde que entré en el archivo de la central de menores y accedí al expediente de Ren; y el miedo y la inquietud que sentí tras leerlo, siguen presentes.

Por suerte no he tenido ningún tipo de interacción directa con él, y es algo que agradezco enormemente ya que estas primeras semanas en Tokyo están resultando más complicadas de lo que imaginaba.

Las cosas entre Takura y yo están algo tensas... tras su proposición de matrimonio y mi posterior encuentro con Ren, decidí ser sincera con él y confesarle que no estaba preparada para casarme. También le revelé que mi vuelta a Tokyo me estaba costando más de lo que creía y qué, parte de ese pasado que creí dejar atrás, había vuelto a mi vida de una manera tan drástica y brusca que se me hacía aún más difícil adaptarme a nuestra nueva vida viviendo como pareja.

Takura fue comprensivo y me dijo que no me preocupara, no quiso ni tan siquiera contemplar la posibilidad de que volviera a casa de mis padres unos días para templar los ánimos. Aseguró que simplemente necesitaba tiempo y que, si estaba pasando por momentos complicados, él como mi pareja y el hombre que me amaba, quería estar a mi lado apoyándome. Según él, no veía lógico apartarse de mí cuando yo más lo necesitaba.

Sus palabras me hicieron recapacitar y recordar que Takura es un hombre extraordinario que jamás me ha mentido, me respeta y me hace sentir como si fuera la mujer más hermosa del mundo. ¿Por qué tengo que renunciar a él por un sádico bastardo que sólo ha hecho que mentirme y con el que sé que cualquier tipo de relación es imposible?

Merezco ser feliz.

Y quiero serlo al lado de Takura.

A pesar de sus tiernas y emotivas palabras, nada está resultando fácil tras nuestra vuelta a la rutina en Tokyo. Mi chico también es humano, y tras su nombramiento como nuevo jefe de policía, sus responsabilidades y preocupaciones le tienen tenso y malhumorado.

Ren Keitani es un enemigo temible, y Takura y su equipo aún no han conseguido dar ningún golpe que haya logrado poner al Boss de la mafia contra las cuerdas. Las redadas y los registros que han realizado no han dado ningún resultado favorable y eso hace que Takura esté cada día más preocupado e irascible ya que, las encuestas y estudios realizados afirman que el nuevo candidato a la alcaldía será el ganador en las próximas elecciones y eso perjudica enormemente la imagen del nuevo jefe de policía.

Intento centrarme en el informe del menor en el que estoy trabajando y apartar de mi mente la acalorada discusión que ambos hemos mantenido esta mañana, pero hoy está siendo una jornada de lo más improductiva y no consigo concentrarme. Vuelvo a hojear el expediente. Como la mayoría de casos, el menor pertenece a una banda juvenil, ruedo los ojos.

Tokyo es la ciudad con más bandas callejeras de todo Japón, y está dentro del top 10 de toda Asia. Las bandas juveniles vienen siendo un gran problema desde hace décadas y no ayudan con la reinserción de un menor una vez ha salido y cumplido el tiempo en el centro de menores... Recuerdo que Ren y Randy también pertenecieron a varias de esas bandas antes de su mayoría de edad y por enésima vez en esa mañana, mi mente pierde el hilo del caso del menor... Maldita sea, ya ni siquiera recuerdo su nombre.

Decido acudir a la planta inferior a tomarme un café, quizás así logre despejarme y conseguir enderezar esta porquería de día.

Me hago con mi bolso y salgo de mi despacho, camino por el pasillo y, para mi sorpresa, me topo con mi antiguo superior del cuerpo de agentes especiales al que pertenecía. El capitán Hishimura es tan imponente como fiable, y sin duda puedo afirmar que fue el mejor mentor que alguien como yo pudo tener jamás. Una sincera sonrisa se dibuja en su severo rostro al verme y yo le devuelvo el gesto. Observo que va vestido con el equipo completo de asalto, por lo que deduzco que va camino de una misión.

El pecado de amar a tu enemigoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora