Capítulo 29

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El cielo, que durante días había sido un manto invernal de nubes pesadas, comenzó a oscurecer de una manera antinatural. La nieve, que antes caía suavemente sobre la ciudad, se detenía en el aire, como suspendida por un poder que escapaba a la comprensión de los mortales. Era el preludio de algo mucho más siniestro. Thalía lo sintió primero en la quietud, una calma perturbadora antes de la tormenta.

En la distancia, los ecos de la guerra en los cielos comenzaron a resonar. Truenos y rayos estallaban en el horizonte, aunque no había tormenta. Eran señales de la batalla que Dean había estado anticipando, el conflicto entre ángeles y demonios que se extendía más allá de los reinos celestiales y estaba a punto de tocar la Tierra.

Thalía se encontraba en casa, pensando en todo lo que había sucedido desde que su vida cambió tan abruptamente. El descubrimiento de la espada, las revelaciones sobre su conexión con la guerra celestial, y su creciente relación con Dean habían sido abrumadores. Sin embargo, esa noche sintió una inquietud profunda. Algo estaba mal, algo oscuro se acercaba.

Simon había llegado a su casa para pasar tiempo con ella y darle apoyo moral. Sabía que Thalía estaba luchando con demasiadas preguntas sin respuestas y con una carga que era difícil de soportar sola. Dean no estaba cerca en ese momento, lo que hacía que Simon sintiera que debía protegerla a toda costa.

—Thalía, ¿estás bien? — Preguntó Simon mientras se sentaban en la sala, con las luces bajas. Fuera, la oscuridad de la noche parecía envolverse a sí misma.

—No estoy segura, Simon. Siento que algo se está acercando, algo que no podemos detener —Respondió Thalía, su mirada fija en el collar que colgaba de su cuello.

Antes de que Simon pudiera responder, las ventanas se sacudieron violentamente, como si una explosión lejana hubiera retumbado por toda la casa. Thalía se puso de pie de inmediato, con el corazón acelerado.

—¿Qué está pasando? — Preguntó, su voz temblando ligeramente.

Simon se levantó también, tomando una posición protectora frente a ella. Pero antes de que pudiera reaccionar, una figura oscura apareció en la habitación. Era una sombra que parecía haber surgido de la nada, con una presencia inquietante.

—Así que aquí estás, Thalía —dijo la figura con una voz fría y distante. — Dean no está aquí para protegerte esta vez, y tú... tú no eres tan fuerte como ella.

Thalía sintió un escalofrío recorrer su espalda. La figura parecía más una sombra que una persona real, y sus palabras la hicieron temblar.

Simon se interpuso entre Thalía y la figura, tratando de protegerla.

—No te acerques a ella. — Dijo Simon, su voz llena de determinación aunque visiblemente temblando.

La figura se rió en voz baja, como si el desafío de Simon le resultara trivial.

— Eres valiente, pero no estás en condiciones de enfrentarme.

Con un movimiento rápido, la figura se abalanzó sobre Simon, y una energía invisible lo empujó contra la pared, dejándolo en el suelo. Thalía gritó al verlo caer, desesperada por ayudarlo.

La figura se acercó a Thalía, su presencia opresiva llenando la habitación. Sin embargo, en ese momento crítico, el collar que Dean le había dado comenzó a brillar de nuevo. La luz dorada envolvió a Thalía, protegiéndola del ser oscuro. El poder de la espada que había sido escondida en el collar latía en su interior, como si esperara a ser invocado.

—Crees que eso te protegerá. — Dijo la figura con desdén. — No será suficiente para detener lo que está por venir.

Thalía, aún temblando, tomó la espada dorada con las manos. La hoja resplandeciente apareció en sus manos, y el poder fluyó a través de su cuerpo.

—No dejaré que me lleves.  — Dijo Thalía, tratando de mantener la voz firme mientras sostenía la espada frente a ella como un escudo.

La figura, al ver la espada, se echó hacia atrás, sorprendida y molesta.

—Esto no ha terminado. — Con un giro, la figura se desvaneció en las sombras, llevándose consigo el oscuro aura que la rodeaba.

Thalía corrió hacia Simon, intentando calmarse mientras lo revisaba. Los primeros auxilios llegaron poco después, y Simon fue llevado al hospital con rapidez. Thalía, preocupada y exhausta, sabía que algo más grande y peligroso estaba en juego, y que la batalla había comenzado.

Dean, al enterarse de lo sucedido, llegó al hospital con urgencia. Al ver a Simon herido, la culpa y la preocupación lo abrumaron. Tenía que encontrar una forma de proteger a Thalía y detener el mal que se había desatado.

La guerra estaba aquí, y las piezas del conflicto celestial comenzaban a moverse, con Thalía y Dean atrapados en el centro de una batalla que aún estaba lejos de terminar.

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