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ACTUALIDAD
L E V I

"¿Crees que de verdad necesito ayuda? Si fuera así, no te lo pediría a tí."

Ese día...

"¿Y por qué no? Sabes que puedo con el trabajo."

Tu lealtad conmigo no estaba en duda.

"Sí, pero no te quiero aquí. Nadie es imprescindible en mi equipo. Ni siquiera tú."

Pero tu seguridad sí.

"Aquí es la parte donde pides disculpas."

Quería tenerte lejos.

"Aquí es la parte donde pido que te vayas."

Y regresar a buscarte luego.

—Capitán —Mis pensamientos se ven interrumpidos cuando escucho la voz de Falco. No digo nada mientras lo escucho caminar hasta quedar a mi lado—. ¿Por qué se queda hasta tan tarde acá afuera? Ya le había dicho que las corrientes de aire podrían enfermarlo.

—Y yo ya te había dicho que estoy bien —indico, pero mi tono de voz suena en automático. Considero la respuesta que le diré a Falco en unos segundos.

Reafirmar que estoy bien y que no se preocupe sería sencillo, pero... ¿Qué significa estar bien realmente?

Si tocamos el tema de mi salud física, estos días a bordo del barco con destino a Paradise me han ayudado a despegarme de mi vieja rutina de ser un mueble en casa. He estado haciendo el esfuerzo para dejar la miserable silla de ruedas a la que estuve atado por más de un año.

No he tenido grandes resultados todavía, pero mi meta es desembarcar por mis propios medios. No con ayuda de Falco empujando mi silla.

Así que, retomando la pregunta de un inicio, ¿de verdad me siento bien en este momento?

No.

Me siento agobiado, ansioso y cansado, lo cuál está muy lejos de estar bien realmente.

—¿Capitán? —Falco insiste al colocar su mano sobre mi hombro. Intento formular una respuesta para él, pero nada genuino sale de mis labios.

Lo único que consigo es darle una señal para que me deje solo un rato. Cuando él entiende eso con mi silencio, se retira. Es entonces que regreso mi vista al paisaje frente a mis ojos.

Un paisaje vacío.

Oscuro.

Tétrico.

El barco en que nos encontramos se agita por el movimiento de las olas, pero intentar distinguir el cielo del agua entre tanta oscuridad es imposible. Porque básicamente no hay nada.

Así es el mundo cuando no hay estrellas.

Enseguida, una fuere ventisca revuelve mi cabello. El sonido que produce el viento es parecido a un silbido nada amigable. De inmediato siento frío en ambos brazos ¿Cuántas horas he estado aquí? ¿Dos? ¿Tres?

Desde que nos subimos a este barco para volver a Paradise he intentado mantener mis expectativas bajas sobre lo que me espera al llegar allá. Sin embargo, hay noches como esta que es difícil no pensar en ella. No pensar en Yasmin y en lo mucho que deseo encontrarla con vida.

𝐅𝐢𝐧𝐝 𝐲𝐨𝐮 𝐚𝐭 𝐒𝐮𝐧𝐬𝐞𝐭 |𝐋𝐞𝐯𝐢 𝐀𝐜𝐤𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora