42||FUTURO

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"Si debes engañar, engaña a la muerte. Si debes mentir, miente conmigo todas las noches."

AÑO 850
Y A S M I N

No hay muchas nubes que cubran el cielo. Cualquier rastro de humo ha terminado de evaporarse hace como una hora. Si no fuera por los miles de escombros que abundan por todo el distrito de Shinganshina, nadie pensaría que ahí mismo se libró una batalla entre titanes. De hecho, si no supiera el verdadero motivo por el que estamos aquí en este momento, diría que simplemente he vuelto a casa.

— ¿De verdad no quieres acostarte un poco, Yasmin? —pregunta Hange. Me ofrece un botellón de agua el cuál acepto de inmediato. Luego continua revisando mi brazo herido—. Armin tardará en despertar un poco más.

Niego con la cabeza para no tener que pronunciar palabra. Incluso, al pasar el agua y tragar saliva, ese doloroso ardor se aloja en mi garganta. Aquel que no me permite hablar con claridad. He estado tosiendo mucho tengo la voz ronca desde que todo esto acabó, debido a haber inhalado demasiado humo de la explosión de Berthold.

Entre Hange y yo, la que se encuentra con peores heridas he sido yo. El fuego me alcanzó y ahora tengo una enorme quemadura en gran parte de mi cuello. No quiero ver la magnitud del daño en mi piel, pero cuando me puse el vendaje, la herida se veía mal. Era piel casi en carne viva.

Mi rostro, además de unos cuántos rasguños, está casi intacto por haberme protegido con mi brazo izquierdo. Aquel que ahora Hange se encuentra colocando un vendaje porque tengo otra quemadura de igual o peor grado que la que tengo en el cuello. Fuera de eso, podría decirse que estoy bien. Viva, almenos.

Hange no ha dicho nada sobre la herida de su ojo, pero parece que va a perderlo. Eso me entristece, sin embargo hubiera acabado peor si Moblit no la hubiera apartado de la explosión. Él la protegió. Y murió al hacerlo. Esta maldita batalla se ha cobrado muchas vidas. ¿Nuestra recompensa? Hemos recuperado la muralla María. Hemos recuperado tierras que varios compañeros nuestros no podrán ver como se reconstruyen y vuelven a poblarse de habitantes. ¿Es eso justo?

— ¡Hange-san! —Connie y Jean aparecen sobre la muralla—. Ya hemos revisado este lado, no hemos encontrado sobrevivientes.

— Espero Mikasa y Eren hayan tenido suerte —Les responde Hange. Luego se pone de pie dejándome en mi sitio. Sentada al borde de la muralla de espaldas al sol—. Sasha y Yasmin necesitan un médico. Espero podamos partir en unas horas, luego de revisar ese sótano.

Eren y Mikasa vuelven. Tampoco han encontrado a nadie con vida, salvo unos caballos y una carreta en buen estado con un par de suministros. Ellos cambian sus tanques de gas y se sientan a vigilar el sueño de Armin. Los veo de reojo, pero me aseguro de cubrirme el rostro con la capa que pedí prestada de Sasha. Ella igualmente duerme, solo que dice incoherencias al hacerlo.

Pasan unas horas hasta que Armin por fin abre los ojos. Eren lo abraza de inmediato. Al parecer, no recuerda mucho de lo sucedido por lo que sus amigos lo ponen en contexto por órdenes de Levi.

Ahogo un suspiro mientras lo observo. No me ha dirigido la palabra en las cuatro horas que llevamos aquí. Únicamente se concentra en Eren, Mikasa y Armin. Su indiferencia me duele, incluso más que todas estas heridas físicas. Por eso mismo, me quedo dónde estoy y no me acerco a ninguno. Aún así, puedo oir su conversación.

— Capitán, ¿Por qué me la inyectó a mí? —Le pregunta Armin—. El comandante Erwin debió ser el elegido. No yo.

— Tus dos amiguitos no pensaban lo mismo —Le contesta Levi agarrando las cabezas a Eren y Mikasa—. Recurrieron a la violencia con tal de detenerme.

𝐅𝐢𝐧𝐝 𝐲𝐨𝐮 𝐚𝐭 𝐒𝐮𝐧𝐬𝐞𝐭 |𝐋𝐞𝐯𝐢 𝐀𝐜𝐤𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora