EPILOGO

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Siempre pensé en un epilogo, agárrense fuerte <3

L E V I

El silencio ya no pesa como antes.

Ahora es diferente.

No es el mismo vacío que me siguió después de cada batalla, ni el ruido invisible de los nombres que dejé atrás.

Este silencio es más lento. Más cálido. Casi humano.

Yasmin se fue como vivió: en silencio, sin exigir nada.
Solo dejando pedazos de sí misma en cada cosa que tocó.

Pasaron años desde que volví a encontrarla.
Años desde que supe toda la verdad.
No me perdoné por haberla olvidado, pero ella sí lo hizo… con tiempo y esfuerzo.

Tuvimos días buenos y malos, pero a su lado, cada día fue un regalo.

Ella ya no tuvo que depender del esposo de Historia para hacer sus actividades del día. Me convertí en su soporte y ella en el mío.

Lo difícil fue aceptar que algunas personas no vienen a quedarse.
Vienen a salvarnos.

Yasmin me salvó dos veces.
Una cuando yo era un soldado lleno de rabia.
Y otra cuando ya no me quedaba nada por lo que luchar.

Ahora, también me regaló dos razones para seguir resistiendo en este mundo.

La primera fueron estas páginas.
Un diario que ella me regaló, como si supiera que las palabras serían mi refugio cuando ella ya no estuviera.

Porque la memoria es frágil y la vida me lo ha demostrado.

Aun así, no escribo solo para recordar.
Escribo para no olvidar cómo se sentía vivir con ella.

La segunda razón tiene nombre y apellido. Hemos criado a una niña fuerte. Keyla Ackerman ha heredado la belleza de su madre y el carácter de su padre.

Todavía es muy pequeña para entender por qué se fue su madre, o cómo obtuve mis cicatrices de guerra.

Algún día hará preguntas. Y espero poder responderlas todas.
Y si no lo hago yo, el diario lo hará.

Mientras me queden fuerzas, y la niña no me saque de mis casillas, le hablaré de su madre.

Le diré que era tranquila, pero también explosiva.
Que podía ser fría, pero también intensamente sensible.
Que no conocía el término medio: era todo o nada.

También quiero hablarle de Hange.

La mujer más valiente —y más loca— del mundo.
La que se enfrentaba al miedo incluso dormida.

Le hablaré de la importancia de la limpieza. Le heredaré mi juego de té, mientras le cuento sobre la elegancia que aprendí de mi madre.

Pero sobre todo, le enseñaré a no rendirse.
Le diré que pelee. Que no se conforme con sobrevivir al mundo que la rodea...
Sino que lo transforme.

Porque el mundo no se ha ido al carajo todavía.

Historia sigue desempeñando su papel como reina de las murallas. Dudo que abandone ese título algún día. Asimismo, en sus tiempos libres me ayuda a cuidar a Keyla cuando creo que estoy fracasando como padre.

Armin y los otros regresaron hace algunos años, pero no para quedarse. Solo vinieron a visitar a Eren y a Mikasa.

Y por último, a Keyla y a mí.

Luego se marcharon. Falco volvió con ellos. Extrañaba a Gabi. Lo dejé ir porque conocía muy bien esa sensación.

Mikasa…
Ella es la única que aún sigue aquí, conservando el recuerdo del amor de su vida.

Así como yo conservo el mío en un mundo lleno de jaegeristas, de miedo, de viejas heridas que no terminan de sanar...

Pero eso a mí ya no me importa.

Hoy Keyla corre por los campos con la hija de Historia.

Las veo desde lejos, desde donde solíamos vigilar el mundo esperando otro ataque.

Pero ya no hay guerra. Solo pasto alto, risas, y un atardecer que no huele a despedida.

Me quedo allí, quieto, con el diario en las manos.
Tal vez esto sea la libertad que Eren buscaba.
Tal vez no era para nosotros…

Sino para ellas.

Y mientras eso siga así, estaré satisfecho con la vida que tuve, las personas que conocí y el legado que dejaré en este mundo sin murallas.

---------------- F I N -----------------

𝐅𝐢𝐧𝐝 𝐲𝐨𝐮 𝐚𝐭 𝐒𝐮𝐧𝐬𝐞𝐭 |𝐋𝐞𝐯𝐢 𝐀𝐜𝐤𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora