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Beomgyu esperaba con paciencia a que el alfa saliera de sus clases, podía verle de vez en cuando, notaba la concentración que ponía a las cosas que le explicaban y como opinaba algunas veces qué le pedían su participación, era tan inteligente y dedicado, Beomgyu estaba seguro que su sueño de ser maestro se podría cumplir pronto, por su parte ya tenía que ir viendo lo de su carrera pues no quería quedarse atrás. Al ver como YeonJun salía de su salón con una sonrisa le hizo sonreír en automático yendo hasta él.

—¿Cómo te fue?—. Era lo que siempre preguntaba cuando YeonJun salía de sus clases, y siempre lo escuchaba, su ánimo siempre era muy bueno después de aprender cosas nuevas.

Caminaron hasta la camioneta donde les esperaba el chófer, y Beomgyu le indico a donde irían aquella tarde, había hecho un trato con aquel agradable hombre pues ambos llegaron a la conclusión de que YeonJun tenía que conocer muchas más cosas, y no estaba bien que se mantuviera encerrado en el mundo que le creaba Karina, así que el chófer iba guardar silencio ante las salidas qué tenían aquel par de jóvenes.

—Hoy iremos a un templo—. Anunció Beomgyu a YeonJun acariciando el dorso de una de sus manos.—¿Tienes alguna religión? YeonJun.

—Católico... creo, hace mucho no vamos a la iglesia —. Se encogió de hombros, ni a él ni a su madre les agradaba mucho ir a las iglesias pues siempre le tomaban para mostrar que los milagros existían.

Todos oraban y gritaban a su alrededor, pidiendo a Dios que le diera la capacidad de la visión, pero aquello nunca se cumplía, solo perdía su tiempo y dignidad.

—Entonces eres creyente, eso es bueno—. Sonrió Beomgyu, pero al notar una pequeña mueca del mayor lo miró con atención. —¿Pasa algo?

—Solo recordé las últimas veces que fui a una iglesia, no fue lindo.

—Me imagino, pero aquí no habrá nadie, usualmente no son visitados entre semana, así que no te preocupes... sólo iremos a agradecer.

Cuando llegaron a una zona alejada de la ciudad el auto se detuvo, Beomgyu agradeció y le pidió que les esperara unos minutos, al bajar del auto fue hasta YeonJun ayudándolo a caminar un poco dejando que este extendiera su nuevo bastón, el sendero era de tierra hasta llegar a las escaleras de piedra así que caminó con calma al lado de YeonJun atento por si tenía que ayudarlo.

—Es muy silencioso —. Murmuró curioso el alfa caminando con sumo cuidado al sentir la textura de la tierra bajo sus zapatos.

—Si, es lo que me gusta, este templo no es muy concurrido así que puedes meditar con calma.—Explicó Beomgyu y al llegar a la escaleras ayudó al mayor a subir contando entre los dos los escalones.

Al llegar a la cima ambos suspiraron, si habían sido bastantes escalones, caminaron con calma hasta el interior del templo escuchando el cantar de algunos pájaros, incluso se percibían los siseos de las cigarras que se escondían en el bosque que protegía el templo, y el sonido de una suave campana llegó a ellos. Beomgyu supuso que eran los monjes que permanecían ahí así que no hizo mucho ruido y entrelazó su mano con la de su amado caminando con calma hasta las velas que estaban en una esquina del lugar.

—¿Qué haremos? —. Preguntó YeonJun curioso y por lo bajo abrazandose a Beomgyu quien tomó un plumón qué estaba ahí.

—Agradeceremos... por poder estar juntos, ¿Qué te parece? Si queremos que esto perdure por mucho tiempo, agradeceremos a Dios, la luna y el destino por habernos cruzado.—Explicó el omega escribiendo con calma con el plumón en la vela su nombre y el del alfa, agradeciendo por haberlos unido.—¿Hay algo más que desees agradecer?

YeonJun se mantuvo en silencio, aquel detalle del omega se le hizo tan hermoso que lo había dejado sin palabras, no podía creer lo que había escuchado y lo lindo que era Beomgyu, sin duda estaba perdido por el omega indicado.

DESTINY || YeongyuDonde viven las historias. Descúbrelo ahora