ADIOS VIEJA AMIGA

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...

El carro plateado descendió con suavidad, deteniéndose en Crissy Field bajo la brillante luz de la luna llena. El paisaje vacío y silencioso parecía un remanso de paz tras el caos de la batalla. Sin embargo, la calma era superficial, pues Zoe solo parecía empeorar, incluso aquel leve resplandor que la caracterizaba se estaba comenzando a apagar y aquella no era una buena señal.

— ¿No puedes curarla con algún recurso mágico? —preguntó Percy a Artemisa, con la voz cargada de desesperación—. ósea... tú eres una diosa.

Artemisa lo miró, sus ojos reflejando un conflicto interno inusual en una inmortal. Parecía agitada, como si el peso del momento amenazara con quebrar su templo.

—La vida es algo frágil, Percy —respondió con una seriedad solemne—. Si las Moiras deciden cortar el hilo, poco puedo hacer. Pero... puedo intentarlo.

Se inclinó hacia Zoë, su mano temblando ligeramente al alzarla hacia el flanco herido. Sin embargo, antes de tocarla, Zoë la detuvo, agarrándole la muñeca con sorprendente firmeza para alguien en su estado. Sus ojos se encontraron, y en ese instante se produjo algo más profundo que palabras, una conexión silenciosa, un entendimiento milenario.

—No os he... ¿servido bien? —susurró Zoë, con una voz débil pero cargada de dignidad.

—Con gran honor —respondió Artemisa en un murmullo que parecía contener siglos de gratitud y tristeza—. Eres la más sobresaliente de mis campeonas.

Zoë dejó escapar un suspiro, su expresión relajándose como si la carga de toda una vida se disipara al fin.

—Descansar... por fin.

Artemisa intentó ocultar su pesar mientras respondía con ternura:

—Puedo intentar curarte, mi valerosa amiga.

En ese momento, Zaira dejó escapar un jadeo ahogado entre lágrimas. La profecía resonaba en su mente como un eco implacable: "y uno padecerá a mano paterna". Zoë lo había sabido. Siempre lo había sabido. Moriría a manos de su padre, pero aún así había decidido enfrentar ese destino con valentía.

—Zaira... —la voz de Zoë era apenas un susurro mientras extendía una mano hacia ella—. Ahora...eres libre.

— Tu como...

La voz de Zoë sonando débilmente, su rostro suavizado por un alivio casi celestial.

—Lo siento, te sientes diferente —su voz vaciló un instante, cargada de emoción mientras apretaba el agarre sobre su mano—. cuando Zeus negó el pedido de Artemisa hace 9 años solo pensé en lo mucho que habría querido ser tu hermana y cuanto quería que te liberaran de tu carga. Y ahora se cumplió... tu vida, es tuya de nuevo.

Zoë giró la cabeza hacia Thalía y extendió su otra mano.

—Siento que discutiéramos tanto... —dijo con un esfuerzo evidente—. Podríamos haber sido hermanas.

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⏰ Última actualización: Apr 17, 2025 ⏰

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