Estaba sentada en la Cafetería desayunando una arepa de queso amarillo, mi preferida . El crujido de la masa y el queso derretido hacían que se me olvidara por un momento lo cargado de la mañana . Aunque no podía dejar de notar la torta de chocolate de muchas capas en el mostrador. Mi antojo se debatía entre terminar la arepa o rendirme ante el dulce.
De repente, escuché una voz inconfundible:
—Esto es increíble.
Era Elaia , su tono malhumorado ya me advertía que algo no estaba bien. Dejó su mochila en el suelo con un golpe y se sentó frente a mí, cruzando los brazos.
— ¿Que ha pasado ? — le pregunté, sabiendo que la historia vendría acompañada de drama.
— Un chico desconocido se acercó hace un momento y me dijo que parecía un oso recién despertado de invernar .— Suspiró, mientras se pasaba la mano por su cabello desordenado—. Bueno sé que mi pelo está algo rebelde hoy , pero ...
— Tampoco es tan grave— dije sonriendo—. Tienes el cabello un poco alborotado pero eso tiene solución, ¿No?
— Anoche, me puse un producto para suavizarlo y en lugar de eso , me dejó con este look de oso desvelado.— Suspiró nuevamente, pero cuando vio mi desayuno estiró el brazo y me quitó la arepa de las manos —. Mmmmm... esto está buenísimo.
— Es arepa Elaia , la arepa siempre está buena.
Elaia ya más tranquila , cambió de tema mientras tomaba un sorbo de su café.
— El sábado inaugurarán un restaurante nuevo. ¿ Quieres ir?
— Oh , sí , claro . A mi papá también lo invitaron así que voy a ir .
Elaia sonrió y con un brillo en los ojos , dijo :
— Quien sabe , tal vez conozcas a alguien esa noche.
— Elaia no voy con esas intenciones — le respondí , sintiendo que mi rostro se endurecía. Me incliné hacia adelante, jugueteando con la pajilla de mi jugo de naranja —. Sabes que ese tema no es de mi interés , ni aunque ya tenga 20 años .
Elaia me observó por un momento, notando mi incomodidad .
— Podrías darte una oportunidad Adhara. Nunca has tenido novio y quizás deberías...
— No lo sé Elaia . ¿ Por qué estamos hablando de esto ? — la interrumpí, sintiéndome aún más confusa.
— Está bien , lo dejo . Pero sabes que tengo razón — dijo sonriendo .
— Te conozco Elaia y tus intenciones también — murmuré, arrugando la nariz.
— El otro plan sería no ir a la inauguración.
— Créeme que sería mi plan B.
Di otro bocado a mi arepa , pensativa . Quizás si debería conocer a alguien y darme esa oportunidad.
Al llegar a casa más tarde, me encontré con el señor Thomas lavando el auto, mientras conversaba animadamente con la nana. Al entrar, vi a mi madre sentada frente al computador, quien levantó la mirada al escucharme entrar.
— ¿ Qué tal tu día hija ? — me preguntó.
— Cansada pero bien. Además Elaia irá el sábado a la inauguración del restaurante— le respondí, dejándome caer en una silla.
— Qué buena noticia. Así tendrás con quien distraerte— me sonrío y luego, inesperadamente, me tendió una caja envuelta en papel de regalo—. Tengo un pequeño presente.
Abrí la caja con cuidado, revelando una cámara fotográfica digital Canon. Era perfecta.
— ¡Mamá esto es increíble! — dije emocionada mientras la abrazaba.
— Es una de las mejores cámaras — Me aseguró —. Puedes llevarla el sábado y practicar tomando algunas fotos .
— Sería una gran idea .
Cuándo subí a mi habitación, me dejé caer sobre la cama con la cámara aún en las manos, suspirando profundamente. El peso de la cámara era reconfortante, como si con ella pudiera capturar momentos que de otra forma se perderían. Decidí llamar a mi Abuela ya que no habíamos hablado desde Año Nuevo. Crucé las piernas en la cama y di el botón de llamar. La sonrisa cálida de mi abuela apareció en la pantalla .
— ¡¡Ciao, Nonna !! ¿ cómo estás ?
—¡¡ Ciao, Mi niña !! — me chilló en cuánto me vio —. Estás Bellissima como siempre .
— ¡¡Grazie, Nonna!! . ¿Y el Nonno ? — Pregunté.
— Tu Nonno salió hacer unas compras . Quiere preparar pizza para esta noche — me respondió con un brillo de complicidad.
— Nonna , extraño mucho la pizza y la pasta que hacen ustedes. No saben cuánto los echo de menos .
— Mi niña , cuando quieras venir ya sabes que aquí tienes tu casa — me dijo con una mirada algo triste —. ¿ Cuándo vienes a Italia ? Nos encantaría tenerte por aquí .
— Voy a convencer a mi padre para ir estas vacaciones. Me encantaría conocer el lugar donde vives , nonna.
— Sería maravilloso tesoro —Dijo emocionada .
Nos despedimos después de un rato y me quedé mirando el mural de fotos que tenía en mi habitación, sintiendo una ola de nostalgia. Pensé en lo mucho que extrañaba tener a mis abuelos cerca. Cuando decidieron mudarse a Italia, sabía que me harían falta pero nunca imaginé cuánto.
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Amor Imposible
RomanceAdhara lleva una vida tranquila y ordenada, siguiendo el camino que sus padres han trazado para ella. Alec parece tenerlo todo: lujos, viajes y una vida perfecta, pero las apariencias engañan. Cuando sus mundos colisionan inesperadamente, surge una...
