Salí del baño envuelta en una nube de vapor y noté una nota sobre la cama, escrita con la caligrafía firme de Alec:
"Disculpa por no esperarte. Te espero en el restaurante para cenar. No tardes".—Alec
Sonreír mientras pasaba la yema de mis dedos por las palabras, imaginando la sonrisa de Alec al escribirlas. Junto a la nota vi una caja delicadamente envuelta con un lazo. Lo solté con cuidado, y al levantar la tapa, mi respiración se detuvo por un segundo.
Dentro, encontré el vestido más hermoso que había visto: un tono verde esmeralda, con finos tirantes y corto, justo un poco arriba de la rodillas. Al sostenerlo contra mí, me di cuenta de qué se ajustaría perfectamente a mi cuerpo, sentí una mezcla de emoción y ternura.
Me apliqué crema en todo el cuerpo, disfrutando el ritual y preparándome para la noche especial que él había planeado. Desliza el vestido por mi cuerpo y me encantó como se ajustaba, resaltando mis curvas de manera elegante y sutil. Me maquillé con un estilo elegante y discreto, luego me hice una coleta alta, dejando dos mechones sueltos que ondule ligeramente para darle un toque romántico. Completé el Look con unos tacones bajo en un tono beige claro.
Le envié un mensaje a Alec:
Yo:
Estoy lista.
Mientras esperaba, un pensamiento cruzó mi mente. Desde que me había ido de casa, ni mi madre ni mi padre se habían comunicado conmigo. Era un pensamiento que intentaba apartar, pero dolía; esa ausencia de un simple mensaje me dejaba una tristeza latente que no lograba sacudirme.
Cuándo llegue al restaurante, ahí estaba él, esperándome en la entrada. Alex vestía unos pantalones negros y una camisa negra que resaltaba sus hombros anchos y su presencia, con unos tenis blancos y un reloj es un mano derecha. Lucía increíble atractivo, y mi corazón dio un salto.
— Hola, guapo, te ves muy bien— le dije, acercándome con una sonrisa.
Alec cruzó los brazos, mirándome con una sonrisa juguetona.
—¿Solo bien? — respondió, levantando una ceja con fingida seriedad.
Me reí, disfrutando el momento.—Era una broma, estás guapísimo— me acerqué y le di un beso rápido en los labios, y él se quedó mirándome, sus ojos fijos en los míos.—¿Empezamos a cenar o me vas a quedar viendo toda la noche?
Alec me envolvió con sus brazos, atrayéndome hacia él.—Podría quedarme viéndote toda la vida.
Sonreír mientras hago una ligera palmada en su pecho, sintiéndome abrumada por el amor que transmitían sus palabras. Caminamos tomados de la mano hasta nuestra mesa, y al llegar, no sé cómo estaba decorada: velas suaves y pétalos de rosas rojas y blancas esparcidos alrededor. Eran mágico, como si cada detalle hubiera sido pensado sólo para nosotros.
—¿Todo esto lo organizaste tú? — le pregunté, impresionada, mientras él me acercaba la silla para que me sentara.
Alec tomó asiento frente a mí y me dedico una sonrisa.
—Sí, todo esto es para los dos. ¿ Te gusta?
— Me encanta, Alec... es todo tan hermoso.
Cenamos con calma, conversando y riéndose de cosas simples, disfrutando el momento y la compañía. Era una noche perfecta, y aunque sabíamos que nos iríamos al día siguiente, ese pensamiento no nos opacó. Todo se sentía ligero, como si fuera sólo él y yo en el mundo.
— Bueno, creo que es hora de regresar a nuestra habitación— dije mientras me limpiaba la boca con la servilleta, acabando el último bocado de nuestro postre de chocolate, delicioso y decadente.
ESTÁS LEYENDO
Amor Imposible
Roman d'amourAdhara lleva una vida tranquila y ordenada, siguiendo el camino que sus padres han trazado para ella. Alec parece tenerlo todo: lujos, viajes y una vida perfecta, pero las apariencias engañan. Cuando sus mundos colisionan inesperadamente, surge una...
