Estado: Si me amabas te hubieras comunicado conmigo o al menos una maldita señal de que estabas bien.
Namjoon conducía lentamente por el camino que llevaba al pueblo de Hill Lane, observando a través de la ventana cómo todo parecía haber cambiado y, a la vez, mantenerse igual. Los edificios antiguos ahora tenían una capa de pintura fresca, pero las calles seguían teniendo esa calma característica. Al llegar al centro del pueblo, estacionó su auto en un lugar discreto, se colocó la gorra y bajó. Inhaló profundamente el aire fresco y un aroma dulce lo atrajo a una pastelería cercana.
La pastelería estaba decorada con flores por todos lados: en las mesas, colgando de las paredes y en pequeños maceteros junto a las ventanas. Los tonos cálidos y el suave murmullo de una melodía instrumental creaban un ambiente acogedor. Namjoon sintió algo extraño, como si ese lugar lo envolviera con una tranquilidad que no había sentido en años.
Se acercó al mostrador, donde un joven pálido con cabello oscuro lo atendió con una sonrisa cortés.
—¿Qué desea? —preguntó el chico, con una voz suave.
—Una de las especialidades de la casa, por favor. El red velvet —respondió Namjoon, con una ligera sonrisa.
El joven asintió y se puso a trabajar mientras Namjoon buscaba una mesa cerca de la ventana. Mientras esperaba su pedido, observó la entrada y su cuerpo se tensó al instante. Un hombre alto, de cabello castaño y piel tersa, entró al lugar con una postura segura pero tranquila. Sus ojos oscuros y brillantes escanearon brevemente la pastelería antes de dirigirse hacia el mostrador.
Namjoon sintió que el tiempo se detenía.
Seokjin.
Su respiración se aceleró, y por un momento, no supo qué hacer más que observarlo. Vestía ropa casual pero elegante, y parecía irradiar un carisma natural que hacía que todos en la pastelería notaran su presencia.
Con la mirada fija en él, Namjoon pronto se dio cuenta de que Seokjin era el dueño del lugar. De repente, todo tenía sentido: la calidez del ambiente, la atención a los detalles, el aura de paz que impregnaba la pastelería.
El red velvet llegó, interrumpiendo sus pensamientos. Namjoon le agradeció al joven pálido y comenzó a comer mientras revisaba su celular. Abrió su perfil falso, uno que había creado para seguir las publicaciones de Seokjin sin ser descubierto. Vio la última foto que había subido: una imagen del interior de la pastelería, con una frase que hablaba sobre la importancia de los nuevos comienzos.
Sin pensarlo demasiado, le envió un mensaje:
"¿Qué tal ha sido tu día?"
Mientras esperaba una respuesta el hablaba muy seguido con Seokjin como anonimo, su atención volvió al joven pálido que se movía con soltura alrededor de Seokjin, riendo con él. Namjoon sintió una punzada de celos, pero la ignoró, enfocándose en terminar su pastel. Al irse, dejó una propina grande, suficiente para sorprender a todos los presentes, incluido el joven pálido, que lo observó incrédulo mientras Namjoon se retiraba con una sonrisa discreta.
Caminó por el pueblo, recordando su juventud y los días que había pasado en Hill Lane. Pasó frente a la panadería del señor Kim, donde había trabajado años atrás, y notó que ahora la atendía alguien más. Más adelante, vio a un chico rubio ofreciendo flores con una sonrisa deslumbrante, invitando a las personas a su florería cercana. Hill Lane seguía teniendo ese encanto particular, y Namjoon no pudo evitar sentir nostalgia al regresar a su auto.
El pueblo no había cambiado tanto como el había creído.
Pero de algo estaba seguro, el había vuelto para darle pelea a quien le hiciera daño a sus dos personas importantes.
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Best of me
FanficAquel dia en el que Kim Taehyung fue llevado accidentalmente a la fiesta de aquella marcha colorida conocida como la marcha LGBT. Fue el mismo dia en el que Jeon Jungkook le gritaba a los cuatro vientos que era gay ganándose miradas de repudio sobre...
