Estado: Soy humano, siento, me duele, solo deseo ser feliz...acaso no me lo merezco?
El cuarto estaba en silencio, apenas iluminado por la luz tenue que entraba por la ventana. El suave vaivén de la cortina y el ritmo acompasado de sus respiraciones creaban una atmósfera pacífica. Jungkook y Taehyung dormían, uno al lado del otro, aún cubiertos por la misma manta que los había abrigado durante la noche.
Pero la paz se rompió de golpe.
El sonido estridente de un teléfono vibrando contra la mesita sacudió el ambiente. Taehyung, adormilado, estiró la mano y contestó sin mirar.
—¿Aló...?
La voz de su madre estalló al otro lado de la línea, fría, cortante, implacable.
—¡Taehyung! Ya sé dónde estás, ¡cómo se te ocurre dormir fuera de casa como si fueras un descarriado! ¡Con ese chico! ¡¿Tú crees que Dios aprueba esto?! ¡Estás avergonzando a toda tu familia! ¡Voy a ir por ti ahora mismo!
El castaño se incorporó como si le hubieran arrojado agua helada. El móvil temblaba entre sus dedos.
—E-Eh... mami... yo solo... —balbuceó, pero la mujer no lo dejó continuar.
—¡Cállate! ¡Eres una decepción! ¡Te estás dejando arrastrar por esos pensamientos enfermos! ¡Cuando llegue, más te vale estar listo! ¡Te juro que no volverás a salir con esa gente nunca más!
El llamado terminó con un clic seco. Y de pronto, el silencio dolió más que los gritos.
Taehyung soltó el teléfono con manos temblorosas y dejó caer la cabeza entre sus rodillas. Su respiración se volvió errática, sus labios comenzaron a temblar.
Jungkook se despertó por el movimiento brusco. Al ver la expresión de su castaño, su corazón se apretó.
—Tae... ¿qué pasó?
El castaño no respondía, sus ojos estaban enrojecidos, los labios entreabiertos sin encontrar palabras. Jungkook se acercó rápido y, con delicadeza, tomó su rostro entre las manos.
—Hey... mírame, Tae. Mírame —dijo con voz baja y suave, acariciándole las mejillas con los pulgares—. Estoy aquí, ¿sí?
Taehyung sollozó, sus ojos brillaban de lágrimas y miedo.
—Me... me van a castigar, Jungkook... van a venir por mí. No quieren que los vuelva a ver más. Dicen que esto... que nosotros... está mal. Pero yo no... —su voz se quebró— ...yo no quiero dejar de verlos. Son lo único que me hace feliz.
Realmente esto estaba mal?
Jungkook sintió que algo se partía dentro de él. Quiso llorar, gritar, golpear el mundo por ser tan cruel con alguien tan bueno. Pero no lo hizo. Solo respiró profundo, contuvo sus propias lágrimas, y se acercó un poco más, apoyando su frente contra la de Taehyung.
—Escúchame bien —susurró con firmeza—. No importa lo que pase. Si te castigan, si te encierran, si sientes que no puedes más... llámame. Escríbeme. Lo que sea. Y voy a ir por ti, Tae. Lo más rápido que pueda. No voy a dejarte solo. Nunca.
Taehyung lo miró con los ojos empapados, pero por primera vez, en medio del miedo, vio algo cálido. Esperanza.
—¿Lo prometes?
ESTÁS LEYENDO
Best of me
Fiksi PenggemarAquel dia en el que Kim Taehyung fue llevado accidentalmente a la fiesta de aquella marcha colorida conocida como la marcha LGBT. Fue el mismo dia en el que Jeon Jungkook le gritaba a los cuatro vientos que era gay ganándose miradas de repudio sobre...
