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Estado: Ojala mi papá me defienda como el 😭














La camioneta se detuvo frente a la casa de los Kim con un rechinido seco. Apenas los neumáticos tocaron tierra, la señora Kim abrió su puerta de golpe y salió como una tormenta, seguida por su esposo, rígido y con el ceño fruncido.

—¡¿Tú crees que esto es un juego, Kim Taehyung?! —gritó su madre apenas pisó el suelo, caminando hacia la puerta—. ¡¿Mentirnos así, desaparecer como un fugitivo?! ¡¡¿Te parece esto algo digno de un hijo de Dios?!!

Taehyung se encogió en su sitio, sintiendo cómo su corazón le golpeaba el pecho con tanta fuerza que dolía. La garganta se le cerraba. El aire le pesaba. Iba a intentar hablar, pero no pudo.

Entonces, Namjoon se adelantó y se colocó entre su hermano y sus padres, firme, sereno pero con una mirada que quemaba.

—¡Ya basta! —alzó la voz, sin gritar, pero con una autoridad que hizo temblar el silencio—. Mamá, papá... Taehyung no va a escuchar esto. No lo va a soportar otra vez. Si tienen algo que decir, diganmelo a mí. Él va a su habitación.

La señora Kim abrió la boca para protestar, pero el señor Kim la detuvo con un gesto seco. Namjoon se giró y miró a su hermano, que tenía los ojos al borde de romperse.

—Anda, Tae. Ve.

Taehyung dudó, pero ante la mirada de su hermano mayor, asintió y entró con pasos silenciosos a la casa, subiendo las escaleras como si le pesaran los años encima.

Mientras tanto..

Jungkook estaba sentado sobre la encimera de la cocina mientras Jimin sostenía una toalla húmeda, limpiando con cuidado la sangre seca de su ceja abierta. Jackson revolvía el botiquín con expresión de preocupación.

—No puedo creer que le haya dado con tanta fuerza... —murmuró Jimin, pasándole el algodón con una suavidad temblorosa.

—Está bien, ya no duele —mintió Jungkook, tragando saliva. Tenía el labio roto y la cara hinchada, pero dolía más saber que Taehyung estaba allá, probablemente pasando por lo mismo... o peor.

Jackson se acercó con una pomada y una mirada firme pero empática.

—Vas a necesitar puntos si no para de sangrar. Pero antes, deja de hacer locuras, ¿sí? Si sigues así terminaras el hospital otra vez...

Jungkook asintió en silencio. Sacó su celular, marcó con rapidez y se llevó el teléfono a la oreja.

—¿Papá?... —su voz se quebró levemente—. ¿Podrías hablar con el papá de Taehyung?

Hubo una pausa. El señor Jeon suspiró al otro lado de la línea, pesado y resignado.

—¿Otra vez esa familia? —murmuró, cansado—. Está bien, hijo. Veré lo que puedo hacer... Pero no esperes milagros. Esa gente no cambia de la noche a la mañana.

El más que nadie lo sabia...

—Solo... intenta algo —pidió Jungkook, bajando la cabeza mientras Jimin le pasaba un algodón con cuidado alrededor del rostro.

—Lo haré —dijo su padre con tono serio, antes de colgar.

Jungkook dejó el celular a un lado y soltó el aire, mirando al techo con los ojos vidriosos. Jimin se acercó a su costado y apoyó su frente en su hombro.

—Lo vamos a traer de vuelta. Sea como sea.

Jackson asintió desde la otra esquina de la cocina.

—No están solos.

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