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Estado: Homosexuales versión finqueros, alguien sabe como se monta un caballo?



La luz del sol se filtraba tímidamente por la ventana, iluminando la habitación con un resplandor cálido. Jungkook frunció el ceño al sentir la molestia en su cabeza. Soltó un quejido bajo y se llevó una mano a la frente. La resaca lo estaba matando.

Sin embargo, el verdadero problema vino cuando intentó moverse y sintió un peso sobre su costado. Abrió los ojos de golpe y, para su horror, encontró a Taehyung dormido plácidamente a su lado. Sin camisa.

El calor subió de inmediato a su rostro.

—Mierda... —susurró, llevándose una mano a la boca.

Su pésima memoria le empezaba a jugar una mala pasada, aunque pequeños fragmentos de la noche anterior regresaban poco a poco.

Primero, el momento en que sintió a Taehyung moverse entre sueños, buscando calor, hasta que terminó con un brazo rodeándole la cintura. Jungkook, somnoliento y confundido, no hizo nada para apartarlo. Luego, los labios de Taehyung rozaron su mejilla, dejando un beso torpe y sin dirección.

—Eres tan lindo, Jungkook... —susurró Taehyung con voz pastosa.

Jungkook entrecerró los ojos y soltó un suspiro. Lo dejó estar. Pero no pasó mucho tiempo antes de que Taehyung volviera a moverse, esta vez apoyando su rostro contra su cuello y soltando un pequeño suspiro satisfecho. Jungkook sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

En algún punto de la madrugada, volvió a despertar con una sensación extraña en la piel. Tardó unos segundos en darse cuenta de que Taehyung estaba nuevamente sobre él, dejando besos perezosos en su mandíbula.

—Tae, me estás tentando... —murmuró Jungkook, su voz ronca por el sueño.

Pero Taehyung no parecía dispuesto a seguir haciéndolo . Entre murmullos y una sonrisa boba, le dejó otro beso en la comisura de los labios. Jungkook, medio dormido y con la cabeza dándole vueltas, simplemente lo tomó del mentón y presionó un beso fugaz contra su boca antes de volver a caer rendido en la almohada.

Parpadeó un par de veces antes de girarse en la cama, recordando cada cosa que había pasado Jungkook sintió el calor subir por su rostro.

Aquel beso, Taehyung lo mataría si se enteraba que lo beso.

Taehyung respiraba tranquilamente, con el rostro relajado, completamente ajeno a la crisis interna de Jungkook. Su piel tenía pequeñas marcas rojas esparcidas en el pecho y los brazos. Picaduras de mosquitos, sin duda. Pero en su estado de resaca, no pudo evitar que su mente viajara a otro tipo de conclusiones.

Le había entregado su florecita a Taehyung?

Nah

Taehyung de seguro había entregado su florecita?

—No... no, Jungkook, no pienses eso —se reprendió mentalmente mientras se incorporaba con cuidado para no despertarlo.

Se puso de pie con dificultad, sintiendo que su cabeza latía como si tuviera un tambor dentro. Con pasos pesados, bajó las escaleras hasta llegar a la planta baja. Apenas puso un pie en la cocina, se encontró con sus padres.

El señor Jeon lo miró con una ceja levantada y una sonrisa pícara.

—Buenos días, hijo. ¿Dormiste bien? —preguntó con una entonación sospechosa.

Jungkook sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Miró a su madre en busca de ayuda, pero ella solo sonrió con ternura, dándole a entender que no lo salvaría de la incomodidad.

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