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𝐂𝐚𝐩í𝐭𝐮𝐥𝐨 18: 𝐒𝐢 𝐞𝐬𝐭á𝐬 𝐚𝐜á 𝐞𝐬 𝐩𝐨𝐫𝐪𝐮𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐟𝐢𝐨 𝐞𝐧 𝐯𝐨𝐬.

Las semanas siguientes a aquel encuentro con Guido en el bar fueron una maraña de emociones. Lo que comenzó como una amistad alimentada por mails se transformó en algo más. Nos vimos varias veces, y aunque ninguno lo decía abiertamente, había una conexión especial entre nosotros. Cada encuentro tenía esa chispa, esa energía que hacía difícil despedirnos.

Un viernes por la noche, después de haber caminado por las calles de San Telmo, sentados en una plaza bajo las luces naranjas, pasó lo inevitable: un beso. Fue breve, como si los dos aún estuviéramos tanteando el terreno, pero suficiente para hacernos conscientes de que había algo más entre nosotros. Desde entonces, no era raro que en nuestras despedidas uno de esos besos apareciera, tímido al principio, pero cada vez más natural.

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El alivio de las vacaciones escolares llegó como un regalo caído del cielo. El último año de secundaria había sido una locura, y la idea de no tener que preocuparme por exámenes o trabajos me dio un respiro.

Además, los días estaban llenos de música. Después de varias semanas trabajando con Calamaro en su estudio, finalmente me sentía más cómoda. "Flaca" estaba tomando forma, y aunque todavía no había salido oficialmente, participar en los coros era un sueño hecho realidad. Andrés era exigente, pero también sabía cómo sacar lo mejor de uno.

“Tenés que sentir la canción, Manuela. Flaca no es solo una palabra, es una historia, un dolor, ¿entendés?” me decía mientras repetíamos los coros una y otra vez.

Cada vez que lo escuchaba cantar la letra, me estremecía. Estar ahí, formar parte de algo tan grande, me hacía darme cuenta de cuánto amaba la música y de cuánto quería seguir en este mundo.

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El día del show llegó antes de lo esperado. Los Estelares telonearían a Andrés Calamaro, y el estadio estaba lleno. Había nervios en el aire, pero también una emoción palpable. Como corista de la banda, me tocaba estar en el escenario con ellos, pero esta vez tenía un papel doble: también haría los coros para "Flaca" al cierre del show con Calamaro.

“Manu, vos tranquila,” me dijo Manuel, el líder de los Estelares, mientras ajustaba su guitarra antes de salir. “Lo venís haciendo increíble. Este es solo un paso más.”

Guido estaba entre el público esa noche. Lo sabía porque me lo había dicho en un mail la noche anterior.

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Cuando salimos con los Estelares, el rugido de la multitud me llenó de adrenalina. Cantamos varios temas, y aunque al principio estaba nerviosa, me dejé llevar. Cantar frente a tanta gente era un desafío, pero también era liberador.

Cuando terminamos nuestra parte y el público aplaudió, sentí que podía conquistar el mundo. Sin embargo, el verdadero desafío llegó más tarde.

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En los camerinos, Andrés me hizo un gesto para que lo siguiera. El momento había llegado. "Flaca" sería la segunda canción del setlist, y yo estaría ahí, junto a él.

“Manu, no te pongas nerviosa,” me dijo, colocándome una mano en el hombro. “Si estás acá es porque confío en vos. Sentí la canción y vas a estar bien.”

Subimos al escenario, y las luces cegadoras iluminaron el estadio. La banda comenzó a tocar los primeros acordes de "Flaca", y el público enloqueció.

Cuando llegó mi parte en los coros, mi voz se unió a la suya. Las palabras fluyeron con una naturalidad que no esperaba, como si hubiera nacido para ese momento. Andrés me lanzó una mirada aprobatoria, y en ese instante supe que todo el esfuerzo había valido la pena.

𝐄𝐋𝐋𝐀 𝐃𝐈𝐉𝐎  | 𝐺𝑈𝐼𝐷𝑂 𝑆𝐴𝑅𝐷𝐸𝐿𝐿𝐼Donde viven las historias. Descúbrelo ahora